Martes 10 de Febrero de 2026

Eclipsa empleo nearshoring

Para México, las oportunidades laborales asociadas al nearshoring, particularmente en el sector manufacturero, aún están lejos de materializarse. Más que un motor de generación de empleo, el fenómeno se ha convertido en uno de los eslabones más frágiles de la promesa de relocalización productiva.

Si bien la manufactura se consolida como el principal pilar de las exportaciones mexicanas y fortalece la balanza comercial, este dinamismo no se ha traducido en una mayor creación de puestos de trabajo formales.

En diciembre pasado, el valor de las exportaciones manufactureras creció 20.6 por ciento anual, al alcanzar 55 mil 615 millones de dólares, lo que representó 92 por ciento del total de las exportaciones realizadas por el País.

El contraste aparece en el mercado laboral. Al cierre de diciembre, el empleo formal en el sector manufacturero reportó una contracción anual de 2.1 por ciento, con afectaciones particularmente visibles en la región norte -Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas-, entidades clave para la integración productiva con Estados Unidos.

De acuerdo con Integralia, en diciembre de 2025 se registraron 5 millones 582 mil 426 puestos de trabajo en la industria manufacturera afiliados al IMSS, lo que implicó la pérdida de 106 mil 686 empleos respecto al mes previo, el nivel más bajo desde febrero de 2022.

"A tasa anual, la generación de empleo en manufacturas acentuó su caída (-2.1 por ciento) y acumula 12 meses consecutivos en terreno negativo", detalló la firma en su Reporte Anual de Nearshoring.

Datos del Inegi muestran que, hasta noviembre, por subsector, la fabricación de prendas de vestir y la industria del plástico y del hule registraron los mayores retrocesos en su personal ocupado, con caídas anuales de 0.9 por ciento. De las 21 ramas manufactureras clasificadas por el organismo, sólo tres lograron evitar contracciones en su plantilla laboral.

Para Gilberto Lozano Meade, director general de Roland Berger, la manufactura mexicana se ha mantenido relativamente estable; sin embargo, por su peso en la economía, debería ser uno de los principales motores de crecimiento, algo que hoy no se refleja en las cifras de empleo.

"Los datos no coinciden con la narrativa, especialmente después de la incertidumbre del año pasado por la aplicación de aranceles, las reglas de origen y el comportamiento del tipo de cambio", advirtió.

"La manufactura todavía está algo alejada de la realidad que buscaríamos para seguir siendo un País competitivo", añadió el especialista, quien reconoció que durante 2025 persistió una preocupación relevante entre inversionistas y empresas ante un entorno de incertidumbre.

Desde la perspectiva de Roland Berger, el interés por nuevas inversiones en México sigue vigente, pero la concreción de los proyectos dependerá de factores clave como la certidumbre en la próxima revisión del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la estabilidad del tipo de cambio entre el peso y el dólar, determinantes para recuperar competitividad en costos.

En el corto plazo, sin embargo, el panorama laboral difícilmente mostrará una mejora sustancial.

"Habrá tres momentos en el año: un primer trimestre todavía con estancamiento y un desarrollo tímido de proyectos; en el segundo y tercer trimestre podría empezar a liberarse parte de esta tensión", estimó Lozano Meade.

Mientras tanto, múltiples proyectos permanecen en fase de análisis, particularmente aquellos orientados a nuevas plantas y a la integración de cadenas de suministro, con el objetivo de sustituir importaciones provenientes de Asia.

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