San Luis Potosí, SLP.- El Museo Federico Silva Escultura Contemporánea abrirá sus puertas el viernes 27 de febrero a las 21:00 h, para presentar una de las propuestas más disruptivas de la temporada: "Agua, metal y sus límites artificiales", la más reciente serie del escultor Ulises Solano.
En esta muestra, Solano se aleja de la literalidad para adentrarse en la interpretación metafórica. Sorprendentemente, el agua no está presente como sustancia, sino como concepto. El artista ha decidido enfrentarse a la naturaleza informe y traslúcida del líquido vital utilizando su opuesto absoluto: el acero.
Representar el agua en la escultura representa un reto técnico y teórico que pocos artistas se atreven a abordar. A diferencia de la pintura, donde el color y la luz simulan la fluidez, la escultura debe lidiar con el peso y la masa. Ulises Solano logra "empujar" el metal para replicar esa fuerza de gravedad que, en el mundo natural, dicta el movimiento de un río o la quietud de un estanque. "El agua no tiene forma ni color propio; vive supeditada al espacio que la contiene”. Solano logra capturar esa 'circunstancia' a través de la rigidez del acero, creando un límite artificial que, paradójicamente, dota al metal de una fluidez orgánica, comenta el escultor Jesús Mayagoitia, especialista sobre la obra.
La elección del escenario no es casualidad. El Museo Federico Silva es el único espacio en toda Latinoamérica dedicado exclusivamente a la escultura contemporánea, por lo que inaugurar esta muestra en sus salas refuerza el compromiso de la institución con los lenguajes tridimensionales que desafían los límites de la materia. Esta exposición invita al espectador a cuestionar sus sentidos: ¿puede algo tan pesado como el acero transmitir la ligereza del rocío? ¿Puede el metal reflejar la libertad de una corriente desbordada? La respuesta aguarda en los límites artificiales de Ulises Solano.