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Suben alimentos por guerra en Irán
18 de Marzo 2026 | Agencia Reforma
Además de afectar directamente al sector del transporte global por el encarecimiento de los combustibles, la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán está golpeando también a la manufactura y a la producción de alimentos, publica la revista The Economist.
La publicación explica que los países del Golfo Pérsico procesan una proporción significativa de materias primas a nivel mundial. De esa región provienen, por ejemplo, 22 por ciento de la urea, 24 por ciento del aluminio, 33 por ciento del helio y 45 por ciento del azufre.
El helio es esencial para enfriar los superimanes utilizados en la fabricación de chips semiconductores.
"La crisis se agravará", advierte The Economist.
Citando un modelo elaborado por Michelle Brouhard, de Kpler, empresa de análisis de datos, se indica que si el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado, Oceanía agotaría su 80 por ciento de sus reservas de combustible para aviones en 36 días.
En tanto, África lo haría en 23 días, y los países asiáticos -excluyendo China, Japón y Corea del Sur- enfrentarían escasez grave de gasolina en apenas 12 días.
La manufactura es el segundo sector más afectado debido a su dependencia de las plantas petroquímicas del Golfo Pérsico. La región representa casi 45 por ciento del flujo mundial de nafta transportada por mar y entre 23 y 30 por ciento de las exportaciones de otros insumos plásticos clave, como estireno y polietileno.
Además, los principios activos de muchos medicamentos, desde la aspirina hasta los antibióticos, requieren productos petroquímicos.
Desde el inicio del conflicto, la urea -utilizada como fertilizante- ha subido 35 por ciento, mientras que el azufre, otro nutriente para los cultivos, ha aumentado 40 por ciento. The Economist advierte que los fertilizantes que lleguen con semanas de retraso no podrán aplicarse para las cosechas de 2026, y que reiniciar refinerías, fundiciones y plantas petroquímicas inactivas podría tomar meses debido a las condiciones extremas de operación.
"Una gran parte de las cadenas de suministro mundiales pasa por un estrecho canal de apenas 54 kilómetros que bordea Irán. Apenas ahora se empieza a comprender la vulnerabilidad que esto representa", concluye la publicación.
El conflicto comenzó con tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán debido a la presencia militar, sanciones y rivalidades estratégicas en el Golfo Pérsico.
Esta guerra no solo amenaza la seguridad regional, sino que interrumpe el transporte de crudo y materias primas críticas, generando alzas en precios globales y afectando sectores clave como energía, manufactura y agricultura en todo el mundo.
La prolongación del conflicto aumenta la presión sobre las cadenas de suministro y pone en evidencia la dependencia global de una región estratégica.