San Luis Potosí, SLP.- En contraste con años anteriores, cuando el Sábado de Gloria representaba uno de los picos más altos de desperdicio de agua en la capital potosina, el 2025 dejó un dato revelador, apenas se registraron 10 amonestaciones y ninguna sanción administrativa por esta práctica.
De acuerdo con el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Juan Antonio Villa, este resultado no es casualidad, sino reflejo de un cambio paulatino en la conducta social, donde la concientización comienza a imponerse sobre las sanciones.
El funcionario explicó que la estrategia institucional ha priorizado el diálogo y el llamado preventivo antes que la aplicación de castigos. Es decir, primero se exhorta a la ciudadanía a evitar el desperdicio del agua, y solo en casos de reincidencia se procede conforme al reglamento.
Este enfoque, aseguró, ha comenzado a rendir frutos. La disminución en faltas durante una fecha históricamente conflictiva evidencia que la población ha empezado a dimensionar la gravedad del problema hídrico que enfrenta la ciudad.
Y es que el contexto no es menor. En una entidad donde el abasto de agua sigue siendo irregular en diversas zonas, el cuidado del recurso ha dejado de ser una recomendación para convertirse en una necesidad cotidiana. La escasez ha obligado a modificar hábitos, incluso en celebraciones donde el uso del agua solía ser indiscriminado.
Bajo este panorama, las autoridades proyectan que para la Semana Santa de 2026 la cifra de amonestaciones podría reducirse aún más, consolidando una tendencia a la baja en este tipo de conductas.
Lejos de un endurecimiento de sanciones, el reto —para el comandante Villa— está en mantener y reforzar la cultura del cuidado del agua, apostando a que la responsabilidad ciudadana continúe creciendo frente a una crisis que ya no permite excesos.