Durante el primer bimestre de 2026, México registró un ligero retroceso en la llegada de turistas estadounidenses, al recibir 2.3 millones de viajeros por vía aérea, en un contexto en el que la demanda global de viajes se mantiene resiliente, pero con señales de reconfiguración en los destinos preferidos.
De acuerdo con información del Gobierno de Estados Unidos, los viajes internacionales de sus ciudadanos por vía aérea crecieron 1.4 por ciento en los dos primeros meses de 2026, en comparación con el mismo periodo de 2025. Este avance confirma que, pese a las tensiones inflacionarias y geopolíticas, el dinamismo del turismo emisor del mayor mercado internacional del mundo se mantiene.
No obstante, México no logró capitalizar completamente ese crecimiento. En el mismo lapso, los viajes de estadounidenses hacia el País disminuyeron 2.8 por ciento, además de que se redujo en un punto porcentual su participación entre los destinos internacionales visitados por estos viajeros.
"Hay que dar contexto: si bien es una reducción, es relativamente pequeña. El reto mayor parece ser fortalecer la oferta aérea", dijo Francisco Madrid, director del Sustainable Tourism Advanced Research Center (STARC) de la Universidad Anáhuac Cancún.
El experto apuntó a un factor estructural, al señalar que la disponibilidad de asientos y rutas podría estar limitando la capacidad del País para atraer una mayor proporción de viajeros.
Advirtió que destinos mexicanos podrían estar siendo desplazados por opciones del Caribe, lo que sugiere una competencia más intensa en el segmento de sol y playa, tradicionalmente dominado por México.
Explicó que este fenómeno coincide con datos de programación aérea que muestran menor disponibilidad de asientos hacia playas mexicanas para junio y julio de 2026 frente al mismo periodo del año anterior.
Agregó que el impacto por temas de seguridad parece acotado. Indicó que los efectos derivados de los hechos violentos relacionados con el abatimiento de "El Mencho" en febrero pasado se concentran en la llegada de turistas estadounidenses a Puerto Vallarta, sin evidencias de un impacto generalizado en otros destinos.