Viernes 10 de Abril de 2026

Nuevas guías sobre colesterol; metas más bajas y prevención personalizada para cuidar el corazón

Un cambio hacia la prevención personalizada

Las nuevas guías clínicas para el manejo del colesterol marcan un giro importante en la prevención cardiovascular: ya no se trata solo de alcanzar un número, sino de evaluar el riesgo global de cada persona.

 

El principal ajuste es la reducción de los niveles considerados seguros de colesterol LDL —conocido como “colesterol malo”— y la recomendación de iniciar tratamientos antes si los cambios en el estilo de vida no son suficientes.

 

Según explicó el cardiólogo Juan Pablo Costabel, esta decisión responde a evidencia sólida: cuanto más bajo es el LDL, menor es el riesgo de eventos como infarto o accidente cerebrovascular.

 

Nuevos objetivos según el riesgo

Las guías establecen metas específicas dependiendo del perfil de cada paciente:

 

Menos de 100 mg/dL para riesgo bajo o intermedio

Menos de 70 mg/dL en personas de alto riesgo

Menos de 55 mg/dL en quienes ya tuvieron eventos cardiovasculares

 

Además, se incorpora la herramienta PREVENT-ASCVD, que permite estimar el riesgo a 10 años y ajustar el tratamiento de forma más precisa.

 

Para el especialista Pablo Corral, este enfoque no implica ser más estricto sin fundamento, sino aplicar décadas de evidencia científica para identificar mejor a quienes necesitan intervenciones más intensivas.

 

Por qué sigue siendo un problema global

A pesar de los avances, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo.

 

Factores como el envejecimiento de la población, el sedentarismo, la obesidad y la diabetes siguen impulsando su prevalencia. Además, muchos pacientes no logran cumplir con los objetivos recomendados, lo que limita el impacto de las estrategias preventivas.

 

Hábitos saludables: la base del tratamiento

Los especialistas coinciden en que el primer paso siempre es el estilo de vida. Mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio, dormir bien, evitar el tabaco y controlar el estrés son pilares fundamentales.

 

De hecho, en personas de bajo riesgo, estos cambios pueden ser suficientes sin necesidad de medicación. Sin embargo, cuando no se alcanzan los objetivos, se recomienda complementar con tratamiento farmacológico.

 

Medicamentos y evidencia científica

Las estatinas siguen siendo el tratamiento principal para reducir el colesterol LDL. Su eficacia para disminuir el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular está ampliamente respaldada por la evidencia.

 

El experto Roger Blumenthal subrayó que más del 80% de las enfermedades cardiovasculares podrían prevenirse, y que el control del colesterol es una pieza clave en esa estrategia.

 

A pesar de la desinformación sobre posibles efectos adversos, los especialistas coinciden en que estos fármacos son seguros y que los beneficios superan ampliamente los riesgos.

 

Una hoja de ruta más clara

La actualización de las guías refuerza la importancia de una medicina más precisa, donde cada paciente recibe un tratamiento acorde a su riesgo real.

 

El objetivo es claro: actuar antes, con mayor precisión y de forma sostenida para reducir la carga global de las enfermedades cardiovasculares.

 

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