Viernes 24 de Abril de 2026

Artemis II enfrenta el impacto silencioso de la pérdida ósea en astronautas

Pérdida ósea acelerada en el espacio

 

Especialistas en reumatología advierten que los astronautas pueden perder entre un 1% y un 1.5% de masa ósea cada mes, especialmente en zonas como la cadera. En misiones prolongadas, este desgaste puede alcanzar hasta un 26%, una cifra comparable con enfermedades como la osteoporosis en la Tierra, pero en un periodo mucho más corto.

 

Este proceso no solo afecta la densidad, sino también la calidad del hueso. Además, la liberación de calcio al torrente sanguíneo puede derivar en complicaciones como cálculos renales o incluso depósitos de calcio en vasos sanguíneos.

 

Recuperación lenta e incompleta

 

Aunque el cuerpo inicia un proceso de recuperación al regresar a la Tierra, este es considerablemente lento. Los estudios señalan que puede tomar entre uno y tres años recuperar los niveles previos, y en algunos casos la recuperación no es total, dejando secuelas a largo plazo.

 

Este factor preocupa especialmente de cara a futuras misiones de larga duración, como viajes a Marte, donde los efectos podrían intensificarse.

 

Riesgos para la salud

 

La pérdida de masa ósea y muscular incrementa el riesgo de fracturas y otras complicaciones. Aunque la misión Artemis II tendrá una duración aproximada de diez días, los efectos de la microgravedad siguen siendo objeto de vigilancia constante por parte de la comunidad científica.

 

Estrategias para contrarrestar los efectos

 

Para mitigar estos impactos, las agencias espaciales han implementado rutinas de ejercicio físico intensivo, especialmente de resistencia, así como tratamientos farmacológicos utilizados también en pacientes con osteoporosis.

 

Sin embargo, los expertos coinciden en que el ejercicio por sí solo no es suficiente, y que la combinación de distintas estrategias es clave para preservar la salud ósea de los astronautas.

 

Un conocimiento que beneficia a la Tierra

 

Los estudios sobre los efectos de la microgravedad no solo son relevantes para la exploración espacial. También han permitido avanzar en la comprensión de enfermedades relacionadas con la pérdida ósea por desuso, como las que afectan a pacientes con movilidad reducida, lesiones medulares o estancias prolongadas en cama.

 

Así, la investigación espacial no solo impulsa misiones como Artemis II, sino que también abre nuevas puertas para mejorar la salud de millones de personas en la Tierra.

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