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La cefalea afecta a millones de menores y sigue siendo una enfermedad subestimada
Aunque suele asociarse con la edad adulta, la cefalea también es un problema frecuente en la infancia. En el marco del Día Nacional de la Cefalea, especialistas advierten que seis de cada diez menores experimentan dolores de cabeza que interfieren con su vida diaria.
Lejos de ser un malestar ocasional, se trata de una condición neurológica que puede afectar el desarrollo académico y emocional de los niños. A pesar de su alta prevalencia, sigue estando infravalorada, incluso en algunos entornos médicos.
Un problema que impacta la vida diaria
Los expertos señalan que la cefalea en menores no solo implica dolor físico. También se traduce en ausencias escolares, bajo rendimiento académico y dificultades en la convivencia familiar y social.
Este impacto se agrava porque muchos casos no reciben la atención adecuada, lo que prolonga el malestar y dificulta su manejo.
Migraña, la forma más común
Dentro de los distintos tipos de cefalea, la migraña es la más frecuente en la población pediátrica, afectando a cerca del 8% de quienes padecen dolores de cabeza.
Sus síntomas pueden ser incapacitantes y prolongarse durante horas o incluso hasta 72 horas, lo que interfiere de forma significativa con las actividades cotidianas de los menores.
Diagnóstico tardío, un riesgo clave
Uno de los principales problemas es la detección tardía. En la infancia, la cefalea suele pasar desapercibida o minimizarse, lo que puede derivar en diagnósticos imprecisos.
Esta falta de atención temprana aumenta el riesgo de que el problema se vuelva crónico. De hecho, se estima que una gran proporción de niños con cefalea persistente continuará padeciéndola en la edad adulta.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Para facilitar la detección, especialistas utilizan herramientas como la regla SNOOPY, que permite identificar síntomas de alarma como fiebre, alteraciones neurológicas, inicio repentino del dolor o cambios en su intensidad.
Reconocer estas señales es clave para diferenciar entre una cefalea común y un problema que requiere atención médica inmediata.
Diferentes tipos, distintos enfoques
No todas las cefaleas son iguales. Existen las primarias, que no derivan de otra enfermedad —como la migraña o la cefalea tensional—, y las secundarias, que son consecuencia de otras afecciones, como infecciones o traumatismos.
Distinguir entre ambas es fundamental, ya que el tratamiento varía según el origen del dolor.
Nuevas opciones de tratamiento
En los últimos años han surgido alternativas terapéuticas que han mejorado el manejo de la cefalea en menores, como la neuromodulación, los bloqueos anestésicos o el uso de toxina botulínica en casos específicos.
Sin embargo, los especialistas insisten en que no todos los pacientes responden igual, por lo que es necesario un enfoque individualizado.
Además, subrayan la importancia de garantizar el acceso a estos tratamientos, especialmente en casos más complejos, para evitar que la enfermedad se prolongue hasta la vida adulta.