La alta dependencia económica que tiene México de Estados Unidos lo hace vulnerable frente a los cambios que está impulsando Donald Trump, señaló un análisis del Baker Institute.
La relación económica entre ambos es fundamentalmente desequilibrada; si bien técnicamente son interdependientes, la influencia de cada socio no es equivalente.
"México es considerablemente más sensible a los cambios en la política estadounidense, y su integración con la economía de EU se ha convertido en una fuente multicanal de presión externa.
"Washington ejerce influencia directa sobre áreas clave de la base industrial, las condiciones financieras y los flujos de capital de México. Esta vulnerabilidad se ha hecho más evidente a medida que Estados Unidos integra cada vez más consideraciones geoeconómicas en su competencia estratégica más amplia con China", señala el análisis.
Indica que la dependencia viene principalmente desde hace más de tres décadas, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), ya que su dependencia se intensificó en la industria, y hoy Estados Unidos es el principal proveedor de bienes intermedios; al igual que en energía, porque le exporta el 70% del combustible que México consume.
También está el tema de las finanzas, ya que entre las principales dependencias financieras se incluyen la influencia de la Reserva Federal de EU sobre el peso y los aproximadamente 62 mil millones de dólares que envían anualmente los migrantes en EU.
"El enfoque de Washington se ha vuelto más mercantilista y menos moderado, atacando tanto a amigos como a enemigos, convirtiendo el comercio, la tecnología y la infraestructura en instrumentos de presión geoeconómica.
"Este cambio tiene implicaciones significativas para México, que ha dependido del capital y los mercados estadounidenses durante más de tres décadas. Washington ahora está aprovechando esta integración de larga data en la economía norteamericana para obtener mayores concesiones", describió el Baker Institute.