CATEGORÍA
Disautonomía: Cuando el cuerpo pierde el control de sus funciones automáticas
20 de Mayo 2026 | Plano Informativo
La disautonomía es un trastorno del sistema nervioso autónomo, es decir, la parte del cuerpo encargada de regular funciones que ocurren de manera automática, como la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la respiración, la digestión, la temperatura corporal y la sudoración. Cuando este sistema falla, el cuerpo puede tener dificultades para adaptarse a cambios tan simples como ponerse de pie, caminar, comer o exponerse al calor.
Aunque no siempre es fácil de identificar, la disautonomía puede manifestarse con síntomas como mareos, taquicardia, cansancio intenso, dolor de cabeza, náuseas, visión borrosa, debilidad, desmayos, dificultad para concentrarse, problemas digestivos, alteraciones en la sudoración y sensación de falta de aire. En algunos casos, los síntomas aparecen o empeoran al estar de pie por mucho tiempo, después de hacer ejercicio, con el calor, la deshidratación o tras algunas enfermedades.
Uno de los tipos más conocidos es el síndrome de taquicardia ortostática postural, conocido como POTS, que puede provocar aumento acelerado del ritmo cardiaco al pasar de estar acostado a ponerse de pie, acompañado de mareo, fatiga y sensación de desmayo. De acuerdo con Cleveland Clinic, aunque no existe una cura única, los síntomas pueden manejarse con tratamiento médico, cambios en el estilo de vida y seguimiento especializado.
Especialistas advierten que muchas personas tardan en recibir un diagnóstico, debido a que los síntomas pueden confundirse con ansiedad, estrés, cansancio crónico o problemas cardiacos. Por ello, es importante acudir con personal médico si los mareos, desmayos, palpitaciones o la fatiga interfieren con las actividades diarias, especialmente si se presentan de forma recurrente.
El tratamiento depende del tipo de disautonomía y de la causa que la origine. En algunos casos puede estar relacionada con enfermedades como diabetes, Parkinson, infecciones, trastornos autoinmunes o problemas neurológicos; en otros, aparece sin una causa evidente. La evaluación médica puede incluir revisión de presión arterial, frecuencia cardiaca, pruebas de inclinación o estudios del sistema nervioso autónomo.
Reconocer la disautonomía es clave para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen. Aunque sus síntomas pueden ser incapacitantes, con diagnóstico oportuno, hidratación adecuada, ajustes en la actividad física, alimentación indicada por especialistas y tratamiento personalizado, muchas personas logran controlar los episodios y retomar sus actividades con mayor seguridad.