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Sufren descalabro metales preciosos
15 de Junio 2026 | Agencia Reforma
A inicios del año, el 29 de enero de 2026, el oro alcanzó un máximo histórico de 5 mil 595.47 dólares por onza. La plata le siguió, y ese mismo día cotizó en máximos, alcanzando los 121.65 dólares.
Semanas después, esa narrativa enfrentaría su prueba más severa en años.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques militares sobre Irán, era, en teoría, el escenario que debía consagrar a los metales preciosos.
En efecto, el día de cotización inmediato después del ataque, el oro repuntaría a 5 mil 419 dólares; la plata lo haría a 97.80 dólares.
Sin embargo, lo que siguió fue un deterioro sostenido. Al cierre del 12 de junio, el oro cotizaba en 4 mil 219.33 dólares por onza, una caída de 24.6 por ciento frente a su récord. La plata cedió con mayor fuerza: 68.02 dólares, 44.1 por ciento por debajo de su pico.
El conflicto en Medio Oriente devino en el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, que provocó una pronunciada alza en los precios de los energéticos. El WTI escaló desde 67.02 dólares el barril hasta un máximo de 119.48 dólares el 9 de marzo, un avance de 78.3 por ciento.
El Brent siguió una trayectoria similar, al pasar de 72.48 a 126.41 dólares el 30 de abril, un alza de 74.4 por ciento. Esto encendió las expectativas inflacionarias, fortaleció al dólar y, de manera decisiva, alejó cualquier perspectiva de futuros recortes de tasas por parte de la Reserva Federal.
La inflación anual en Estados Unidos se aceleró a 4.2 por ciento en mayo de 2026, el nivel más alto desde abril de 2023, en su tercer mes consecutivo de aceleración impulsado por los energéticos. La inflación elevada ha trastocado las expectativas sobre el camino de tasas de la Reserva Federal.
Ahí reside la contradicción estructural que subyace al oro: el metal no genera intereses ni dividendos. Un entorno de tasas bajas le beneficia porque reduce el costo de oportunidad de mantenerlo -es decir, lo que el inversionista deja de ganar al no colocar su capital en un instrumento con rendimiento-, y además suele debilitar al dólar, lo que encarece el oro para el resto del mundo y empuja su demanda.
Bart Malek, director de estrategia global de materias primas en LTD Securities, advirtió que, dado el robusto empleo y las significativas presiones inflacionarias, la Fed no tiene prácticamente ningún incentivo para recortar tasas, lo que eleva de manera considerable el costo de oportunidad de mantener oro.