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Prevén que siga carestía en campo
20 de Junio 2026 | Reforma
Ni siquiera el abaratamiento de los fertilizantes por el fin de la guerra en el Medio Oriente calmará los altos costos de producción agrícola en Norteamérica este año, lo que dejará al campo mexicano y estadounidense con márgenes de ganancias raquíticos y sin capital para absorber nuevas crisis, advirtieron expertos de ambos países.
Si bien se espera un alivio global en los precios de los combustibles y fertilizantes nitrogenados, la inflación asociada al conflicto internacional se concentrará en los plaguicidas y las semillas, incluso con el Estrecho de Ormuz desbloqueado, coincidieron por separado especialistas del Consejo Nacional Agropecuario (CNA) y la Federación de la Oficina Agrícola Estadounidense (AFBF, por sus siglas en inglés).
Peor aún, en México el precio de la tonelada de urea -el fertilizante nitrogenado más popular- todavía siguió esta semana en 780 dólares, de acuerdo con el CNA, 74% más que su cotización internacional, debido a la lentitud de la normalización de las cadenas de suministro del insumo, del que el País importa el 70% de lo que consume.
El mayor pico de encarecimiento de la urea fue en abril, cuando alcanzó 858 dólares por tonelada en el mercado internacional (un alza del 77% respecto a febrero, esto es, antes de la guerra), mientras que en México la tonelada importada llegó a superar los mil dólares en el cuarto mes del año en curso (incremento del 82% en dos meses).
Rogelio García Moreno, vicepresidente agrícola del CNA, explicó que el encarecimiento significativo de las semillas que se pronostica para el resto del 2026 se debe a un "efecto dominó" en el que los sobrecostos por los altos precios del diésel y los fertilizantes se trasladan a las semillas, que también se cultivan en el campo.
Refirió que, encima, falta que bajen los precios del petróleo para que puedan dar tregua los precios de los pesticidas e insecticidas (lo que sucedería tardíamente, como ocurre con la urea), los cuales son derivados de petroquímicos, por lo que también se mantendrían altos los costos de esos productos.
Lamentó que, contrario a la lógica tradicional de los negocios, en el campo mexicano ya no funcionan las economías de escala, especialmente en el caso de los granos, cuyos crecientes costos de producción no permiten aumentar ganancias tras expansiones del territorio de siembra.
"Entre más siembras, más pierdes; ya no hay rentabilidad. Todos los cultivos están perdiendo dinero por los altos costos de producción", dijo García Moreno en entrevista.
En el caso de EU, los costos de producción agrícola registrarán un récord en el 2027, con la soya, maíz, trigo y arroz como principales víctimas, también por las semillas y plaguicidas caros, así como el déficit de mano de obra que padecen las granjas, proyectó por su parte Faith Parum, economista de la AFBF.
"El aumento en los gastos de los insumos ya no es un desafío temporal, sino una realidad persistente que enfrentan los agricultores", apuntó.