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Gas natural: escudo energético para México
07 de Julio 2026 | Agencia Reforma
La seguridad energética es fundamental para garantizar el crecimiento económico, impulsar la prosperidad del país y el bienestar cotidiano de las familias. En ese contexto, el gas natural ha sido, durante décadas, el pilar silencioso que sostiene el sistema energético mexicano: respalda la generación eléctrica, impulsa la actividad industrial y, donde hay infraestructura de distribución, mejora la calidad de vida de los hogares.
En un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas y una alta volatilidad en los precios de la energía a nivel global, la infraestructura de gas natural se ha convertido en uno de los principales amortiguadores para México. Esto, gracias a que el país está integrado a las abundantes cuencas de gas natural de Estados Unidos por medio de una extensa red de gasoductos que permite acceder al gas natural más barato en el mundo. Por ello, México percibe precios de gas natural significativamente más bajos y estables que Europa o Asia, donde el suministro depende del gas natural licuado transportado por rutas marítimas vulnerables a conflictos geopolíticos, lo que eleva sus riesgos y costos de transporte.
Esta estabilidad no es casualidad. Es resultado de décadas de inversión en infraestructura e integración regional, y tiene efectos directos en el bolsillo de las y los mexicanos. Hoy, el gas natural contribuye con 60 por ciento de la generación eléctrica nacional, esto ha permitido contener los precios de la electricidad y reducir las presiones inflacionarias en productos básicos, a diferencia de lo que han experimentado otras partes del mundo. Más aún, los hogares que se encuentran conectados a las redes de distribución de gas natural tienen ahorros de entre 20 y 40 por ciento, frente a combustibles como el gas LP. Por estos motivos, el gas natural se ha convertido en un insumo clave para industrias de alto valor agregado, que en conjunto representan más de 30 por ciento del PIB en México.
La expansión de infraestructura de transporte y distribución de gas natural ha sido fundamental para reducir costos energéticos, atraer inversión y fortalecer las cadenas productivas regionales. En este sentido, los anuncios recientes del gobierno federal -incluida la creación de un comité de expertos para evaluar la viabilidad de gas no convencional, el Plan de Modernización de Infraestructura de Gas Natural y el Plan de Pemex- envían una señal clara: el gas natural es reconocido como el combustible crítico que sostiene al sistema eléctrico y a la base industrial del país. La simplificación de trámites, las ventanillas únicas y la reducción de tiempos de autorización son clave para acelerar inversiones en infraestructura crítica, garantizando estándares ambientales y de seguridad de la industria.
De cara al futuro, México puede profundizar esta ruta con tres estrategias adicionales. Primero, fortalecer el almacenamiento de gas natural para robustecer la seguridad energética del país, hoy México cuenta con solo 2.4 días de inventarios operativos. Segundo, ampliar las redes de distribución para llevar sus beneficios a más hogares y pequeñas y medianas empresas. Finalmente, aprovechar la abundancia de gas natural en Estados Unidos, junto con la posición estratégica de México hacia los mercados del Pacífico, para consolidar una plataforma de exportación que inserte al país en el mercado global de energía.
Los aprendizajes de la industria del gas natural son claros: la seguridad energética se construye con planeación de largo plazo, infraestructura, certidumbre regulatoria y decisiones basadas en evidencia técnica. La integración energética de Norteamérica es hoy una ventaja estratégica para México, especialmente en un mundo volátil. La industria del gas natural está lista para seguir invirtiendo y participando en esta expansión siempre que existan reglas claras, roles definidos y proyectos ejecutables que transformen la energía en desarrollo y bienestar.
*Presidente de la Asociación Mexicana de Gas Natural (AMGN)