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Volkswagen recortará hasta la mitad de sus modelos
11 de Julio 2026 | Agencias
El fabricante alemán también reducirá opciones de equipamiento y ajustará su capacidad de producción a nueve millones de vehículos anuales. El impacto sobre sus trabajadores y fábricas todavía no ha sido definido.
Volkswagen anunció una profunda reestructuración que contempla eliminar gradualmente hasta el 50 por ciento de los modelos ofrecidos por las diferentes marcas del grupo, como parte de una estrategia para reducir costos, simplificar sus operaciones y enfrentar la creciente competencia de los fabricantes chinos.
El plan fue presentado el 9 de julio ante el Consejo de Supervisión de la compañía y forma parte de una estrategia con objetivos hacia 2030. Además de recortar su gama, Volkswagen reducirá hasta en 75 por ciento la variedad de versiones, configuraciones y opciones de equipamiento disponibles.
La empresa concentrará sus inversiones y recursos de desarrollo en los vehículos, tecnologías y segmentos con mayor demanda y rentabilidad. También buscará eliminar plataformas y estructuras tecnológicas duplicadas entre sus marcas, así como adaptar los automóviles con mayor precisión a las necesidades de cada región.
Otro de los principales cambios será el ajuste de la capacidad de producción mundial a aproximadamente nueve millones de vehículos anuales. Antes de la pandemia, Volkswagen había preparado su infraestructura para fabricar cerca de 12 millones de unidades; posteriormente redujo esa capacidad a alrededor de 10 millones y ahora realizará nuevos ajustes en Europa y China.
Oliver Blume, director ejecutivo del grupo, señaló que la empresa necesita reducir su complejidad, eliminar capacidades excedentes y desarrollar estructuras más ágiles. La automotriz considera que las tensiones geopolíticas, los aranceles, el aumento de los costos, las regulaciones y la competencia internacional han modificado de manera sustancial el mercado.
No aclara impacto laboral
Aunque Volkswagen confirmó la reducción de modelos y capacidad productiva, no explicó cuántos puestos de trabajo podrían desaparecer ni cuáles fábricas serían afectadas.
Reportes de la prensa alemana y fuentes citadas por Reuters indican que la compañía analiza eliminar hasta 100 mil empleos en los próximos años y cerrar cuatro plantas en Alemania: Hannover, Emden, Zwickau y la fábrica de Audi en Neckarsulm. El cierre de esos complejos pondría en riesgo más de 45 mil puestos de trabajo, pero estos escenarios no han sido confirmados oficialmente.
Los posibles recortes se sumarían a la eliminación de alrededor de 50 mil empleos que ya estaba contemplada dentro de programas anteriores. Volkswagen contaba con aproximadamente 657 mil trabajadores al cierre de marzo de 2026.
Los representantes sindicales y laborales rechazaron la posibilidad de cierres y despidos adicionales. Cientos de trabajadores se manifestaron en Wolfsburg durante la reunión del Consejo de Supervisión, mientras el sindicato IG Metall advirtió que podría intensificarse el conflicto si la empresa no ofrece claridad sobre el futuro de la plantilla.
El gobierno alemán también expresó su intención de evitar el cierre de instalaciones en el país, aunque reconoció que las decisiones finales corresponden a la compañía. El estado de Baja Sajonia, accionista de Volkswagen, y los representantes de los trabajadores mantienen una influencia relevante dentro de su Consejo de Supervisión.
Ganancias y ventas retroceden
La reestructuración ocurre después de un primer trimestre complicado. Volkswagen registró una utilidad neta de mil 564 millones de euros entre enero y marzo de 2026, una caída de 28.4 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
Los ingresos disminuyeron 2.5 por ciento, hasta 75 mil 657 millones de euros, mientras que las ventas de vehículos retrocedieron cerca de siete por ciento. En China, uno de sus mercados más importantes durante décadas, las ventas cayeron 20 por ciento, mientras que en Norteamérica bajaron nueve por ciento.
Volkswagen también enfrenta el impacto de los aranceles estadounidenses sobre los vehículos importados, especialmente en marcas como Porsche, cuyos automóviles son fabricados principalmente en Alemania. A ello se suma el avance de compañías chinas como BYD y Geely, que han ganado participación con vehículos eléctricos equipados con nuevas tecnologías y vendidos a precios competitivos.
La compañía todavía no ha revelado qué vehículos serán retirados, en qué mercados comenzarán los ajustes ni cuándo se tomarán decisiones sobre sus fábricas. Por ahora, el anuncio confirma una reducción sustancial de su estructura, pero mantiene la incertidumbre entre sus trabajadores y las comunidades alemanas cuya economía depende de las plantas automotrices.