Martes 14 de Julio de 2026

Camino de Santiago: lo que debes saber antes de dar el primer paso

 

Hacer el Camino de Santiago no significa recorrer una sola ruta. Se trata de una extensa red de senderos que atraviesan distintas regiones de España y otros países europeos, pero que comparten un mismo destino: la Catedral de Santiago de Compostela, en Galicia.

Algunas personas emprenden la peregrinación por motivos religiosos o espirituales; otras lo hacen como un reto físico, una oportunidad para conocer nuevos lugares o una pausa para reflexionar. Sin importar la razón, antes de colocarse la mochila es necesario entender que el Camino exige organización, resistencia y varios días de caminata continua.

¿Qué ruta debes elegir?

La elección dependerá principalmente del tiempo disponible, la condición física, la experiencia caminando y el tipo de paisaje que se desea conocer.

Camino Francés

Es el itinerario más conocido y con mayor infraestructura para los peregrinos. Su recorrido completo alcanza aproximadamente 930 kilómetros, distribuidos en unas 32 etapas, y atraviesa Navarra, La Rioja, Castilla y León y Galicia.

Durante la ruta se visitan lugares como Roncesvalles, Pamplona, Logroño, Burgos, León, Astorga, Ponferrada, O Cebreiro y, finalmente, Santiago de Compostela. Completarlo puede requerir entre cuatro y cinco semanas, dependiendo del ritmo y de los días de descanso.

Para quienes disponen únicamente de una semana, una de las opciones más populares es comenzar en Sarria, desde donde se recorren alrededor de 118 kilómetros hasta Santiago. El trayecto suele dividirse en cinco etapas: Sarria-Portomarín, Portomarín-Palas de Rei, Palas de Rei-Arzúa, Arzúa-O Pedrouzo y O Pedrouzo-Santiago.

Camino Portugués

Puede iniciarse en Lisboa, Oporto o en la ciudad gallega de Tui. El tramo desde Tui hasta Santiago ronda los 120 kilómetros y normalmente se completa en seis días.

El recorrido pasa por O Porriño, Redondela, Pontevedra, Caldas de Reis y Padrón. Es una alternativa adecuada para principiantes, con etapas moderadas y numerosos servicios en el camino.

Camino Inglés

Parte de los antiguos puertos a los que llegaban peregrinos procedentes del norte de Europa. Desde Ferrol son aproximadamente 112.5 kilómetros, que pueden recorrerse en cinco o seis jornadas.

También existe una salida desde A Coruña, pero este trayecto tiene unos 73 kilómetros, por lo que, realizado de manera aislada, no alcanza la distancia mínima requerida para obtener la Compostela.

Camino Primitivo

Comienza en Oviedo y tiene cerca de 325 kilómetros, divididos en unas 14 etapas. Cruza zonas montañosas, bosques y paisajes rurales de Asturias y Galicia antes de unirse al Camino Francés.

Es considerado uno de los itinerarios más exigentes por sus desniveles y terrenos irregulares, por lo que se recomienda para personas con buena condición física y experiencia en caminatas prolongadas.

Camino del Norte

Recorre la costa cantábrica desde Irún y atraviesa el País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia. Su distancia total ronda los 800 kilómetros y puede requerir entre cuatro y seis semanas.

Ofrece vistas al mar, pueblos pesqueros y ciudades como San Sebastián, Bilbao, Santander y Gijón, aunque también presenta subidas pronunciadas y cambios frecuentes de terreno.

¿Cuántos kilómetros se caminan al día?

Las etapas habituales tienen entre 20 y 30 kilómetros, aunque no existe obligación de seguirlas exactamente. Cada persona puede dividir el recorrido de acuerdo con su resistencia, edad, estado de salud y tiempo disponible.

Una etapa puede tomar entre cinco y ocho horas, dependiendo del terreno, las pendientes, el clima y las pausas. Lo recomendable es comenzar temprano, evitar caminar durante las horas de mayor calor y llegar al siguiente alojamiento antes de que oscurezca.

La preparación física debe comenzar antes del viaje

No es necesario ser atleta, pero tampoco conviene iniciar el Camino sin entrenamiento. Los organismos turísticos españoles recomiendan comenzar a caminar varios meses antes y utilizar durante la preparación el mismo calzado que se llevará al recorrido.

Una preparación gradual puede comenzar con caminatas de cinco a ocho kilómetros, tres o cuatro veces por semana. Conforme avancen las semanas, se pueden incorporar trayectos de 12, 15 o hasta 20 kilómetros, incluyendo pendientes y caminos irregulares.

Durante las últimas semanas conviene entrenar con la mochila cargada, pues caminar sin peso no genera el mismo esfuerzo en hombros, espalda, rodillas y tobillos. También es recomendable trabajar piernas, glúteos, pantorrillas y abdomen mediante sentadillas, desplantes, elevaciones de talón y ejercicios de equilibrio.

Quienes tengan problemas cardiacos, lesiones articulares, enfermedades crónicas o hayan permanecido mucho tiempo sin hacer ejercicio deben consultar a un profesional de la salud antes de comenzar la preparación.

La mochila: menos peso significa más comodidad

Para una caminata de varios días suele ser suficiente una mochila de entre 35 y 40 litros, con correas ajustables en pecho y cintura. El peso total no debería superar aproximadamente el 10 por ciento del peso corporal ni rebasar los siete kilogramos, siempre que sea posible.

Entre los artículos básicos se encuentran:

Dos o tres cambios de ropa ligera y transpirable.

Calcetines adecuados para caminata.

Impermeable o poncho.

Sombrero, lentes y protector solar.

Botella reutilizable para agua.

Sandalias para descansar y utilizar en las regaderas.

Toalla ligera y artículos de higiene en tamaños pequeños.

Saco de dormir ligero si se utilizarán albergues.

Linterna frontal.

Botiquín básico y productos para prevenir o proteger las ampollas.

Identificación, tarjetas, efectivo y seguro de viaje.

El calzado jamás debe estrenarse el primer día. Puede utilizarse una bota ligera o un tenis de senderismo, pero debe ajustarse correctamente, sujetar el pie y haber sido probado previamente en caminatas largas.

¿Qué es la credencial del peregrino?

La credencial es una especie de pasaporte que se sella durante el recorrido en albergues, iglesias, oficinas turísticas y otros establecimientos autorizados. Sirve para demostrar el trayecto realizado y permite acceder a numerosos alojamientos destinados a peregrinos.

Para recibir la Compostela, documento expedido por la Catedral de Santiago, se deben recorrer al menos 100 kilómetros continuos a pie o a caballo, o 200 kilómetros en bicicleta, siguiendo una ruta reconocida y terminando en Santiago.

Cuando únicamente se completa la distancia mínima, la credencial debe sellarse al inicio y al final de cada etapa. En el caso de quienes hayan comenzado fuera de España, el recorrido deberá incluir por lo menos 70 kilómetros dentro del territorio español.

¿Dónde dormir?

A lo largo del Camino existen albergues públicos y privados, hostales, pensiones, hoteles y casas rurales. Los albergues públicos suelen ser las opciones más económicas, pero algunos no aceptan reservaciones y asignan las camas conforme llegan los peregrinos.

En las rutas más concurridas y durante el verano es conveniente reservar los alojamientos privados con anticipación, especialmente en las últimas etapas antes de Santiago. También existen servicios que trasladan la maleta entre alojamientos, permitiendo caminar únicamente con una mochila pequeña durante el día.

¿Cuál es la mejor época?

El Camino puede realizarse durante todo el año, aunque la primavera y los meses de septiembre y octubre suelen ofrecer temperaturas más moderadas.

Julio y agosto tienen más horas de luz y mayor disponibilidad de servicios, pero también calor, mayor afluencia de peregrinos y alojamientos con alta demanda. En invierno se necesita más experiencia, ropa adecuada y una planeación cuidadosa, pues algunas zonas pueden registrar lluvias, nieve y cierres temporales.

Los errores que pueden arruinar el recorrido

Uno de los errores más comunes es caminar demasiado durante las primeras jornadas. La emoción puede llevar a recorrer más kilómetros de los previstos, pero el cansancio acumulado suele aparecer después en forma de ampollas, dolor muscular o lesiones.

También debe evitarse cargar ropa “por si acaso”, ignorar las molestias en los pies, utilizar zapatos nuevos, salir sin agua, caminar bajo el sol del mediodía o planear etapas únicamente con base en la distancia, sin considerar las pendientes.

El Camino de Santiago no es una carrera. Descansar, comer adecuadamente, hidratarse y modificar una etapa cuando el cuerpo lo necesita también forman parte de la experiencia.

Más que llegar rápidamente a la plaza del Obradoiro, la verdadera aventura está en cada pueblo, paisaje, conversación y kilómetro que conduce hasta Santiago.

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