Martes 14 de Julio de 2026

Ponen en marcha reajuste automotriz

La potencia automotriz de las últimas tres décadas que fue México, comienza a tambalearse.

Por un lado está la política comercial de Donald Trump de atraer armadoras a su país vía incentivos y aplicando aranceles.

Por el otro, destaca el encarecimiento de los costos laborales en el País y la agresiva fiscalización en México.

Los aranceles de 25 por ciento impuestos por EU sobre contenidos que no son originarios de la región de Norteamérica para incentivar el regreso de la manufactura a su nación está alterando los incentivos que durante años favorecieron la producción en México.

Ahora las armadoras en el País han empezado la mudanza de líneas de exportación a Estados Unidos.

A esto, especialistas consideran que se suman factores internos como incertidumbre jurídica, una fiscalización más férrea en comercio exterior y mayores costos laborales por reformas en la materia.

Si bien aún la industria automotriz en México mantiene una mayor competitividad de costos frente a EU tanto en salarios como en pago de impuestos, los fabricantes han tenido que ceder ante la presión comercial de Trump, consideró Eric Ramírez, director regional de Latinoamérica en Urban Science.

"Para considerar una inversión en México son muchas variables. Los aranceles vienen a ser una variable adicional, pero antes de los aranceles hay variables más importantes: el tipo de cambio, el diferencial en costo de mano de obra entre Estados Unidos y México, también el contenido local en el País, las facilidades logísticas o los incentivos de los diferentes estados donde están ubicadas las plantas, etcétera", acotó.

Comúnmente, explicó, los aranceles no determinan movimientos en las líneas de producción porque se diseñan para operar durante al menos cinco años y las medidas comerciales suelen ser temporales, pero las tarifas de EU al sector ya llevan un año y todo indica que durarán dos más, lo que explica los movimientos ante la incertidumbre sobre el sector.

El caso más reciente es Toyota, automotriz japonesa que invertirá 3 mil 600 millones de dólares para ampliar su complejo de manufactura en San Antonio para traslada parte de la producción de la pickup Tacoma desde Tijuana, donde la ensambla desde 2004.

Otra es General Motors (GM), que en 2025 anunció que trasladará a partir de 2027 la fabricación de la Chevrolet Blazer y la Equinox de gasolina -dos de sus SUVs más populares- a las plantas de Tennessee y Kansas.

Ernesto Stein, director del Centro de Política Comercial y Cadenas Globales de Valor de América del Norte (CepCan), explicó que hasta los autos que cumplen con las reglas de origen del T-MEC están pagando arancel por lo que es contenido no estadounidense, con lo que la tasa implícita se ubica en cerca de 15 por ciento, un efecto que pega en la rentabilidad de las operaciones en el País.

Consideró que otras automotrices podrían considerar mover sus operaciones de México a Estados Unidos, pero ello dependerá de los avances en la revisión del T-MEC.

"Es posible que Estados Unidos reduzca los aranceles automotrices. Siempre le han expresado a la Secretaría de Economía que quedarían en situación favorable frente a otros países o regiones, como Japón, Corea (del Sur) y la Unión Europea, pero eso no ha sucedido todavía", acotó el especialista del Tecnológico de Monterrey.

 

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