El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) prepara una reestructuración de su oferta comercial y proyecta un crecimiento de entre 15 y 20 por ciento en la superficie disponible una vez que concluya la remodelación de la terminal aérea.
Dichos cambios contempla la sectorización de locales por giros, la recuperación de áreas tras remodelaciones y una estrategia en la que no solo busca ampliar los espacios comerciales sino también duplicar el gasto promedio de los viajeros dentro de la terminal.
Jesús Gilberto Argaiz, director comercial de la terminal aérea, detalló que el aeropuerto capitalino registra actualmente un nivel de ocupación en sus espacios comerciales de entre el 95 y 97 por ciento.
Luego de su participación Airport Commercial Forum Organizado por ACI-LAC, dijo que actualmente, las rentas y concesiones comerciales representan el 25 por ciento de los ingresos totales del aeropuerto.
De acuerdo con Argaiz, la meta a mediano plazo es elevar esta contribución entre 4 y 5 puntos porcentuales, acercando la métrica a estándares internacionales donde las unidades no aeronáuticas llegan a aportar hasta el 50 por ciento de los ingresos.
Señaló que uno de los pilares de la estrategia comercial radica en la optimización operativa de los filtros de revisión de pasajeros.
Recordó que, mientras que anteriormente cruzar los puntos de inspección tomaba en promedio 15 minutos, las recientes mejoras han reducido los tiempos de espera a un rango de tres a cinco minutos.
"Esta agilización no solo busca mejorar la experiencia del usuario, sino extender el tiempo de permanencia de los viajeros en salas de última espera para dinamizar las ventas retail y gastronómicas", dijo a medios este miércoles.
Lo que a nosotros más nos interesa es poder aumentar el gasto promedio por pasajero. Hoy en día anda por los 150 a 160 pesos; la ventana de oportunidad es llegar a 300 pesos, explicó Argaiz.
Asimismo reconoció que el crecimiento histórico de la terminal ocurrió de forma poco organizada, lo que derivó en una mezcla heterogénea de giros comerciales en los pasillos, a diferencia de aeropuertos modernos diseñados con áreas exclusivas de comida (food courts) o duty free.
Para solucionar esta dispersión, la administración está aprovechando la vigencia de sus instrumentos legales. Asimismo, recordó que el recinto opera bajo un esquema de contratos de cuatro años, lo que otorga la flexibilidad de reubicar o ajustar la oferta de los arrendatarios al término de cada ciclo.
En total, la dirección comercial administra alrededor de 3 mil 200 contratos, de los cuales entre el 60 y 65 por ciento corresponden estrictamente al rubro comercial.
Respecto al cumplimiento financiero de los locatarios, Argaiz descartó problemas de cartera vencida o adeudos de consideración en la gestión actual.
Por último, mencionó que las obras de remodelación y la delimitación final de los nuevos espacios comerciales continuarán desarrollándose durante los próximos dos años.