Sábado 1 de Agosto de 2026

Ajustan el gasto y mejora déficit fiscal

El déficit fiscal de México mejoró en el primer semestre no por una mayor fortaleza del gasto, sino por recortes en el mismo realizados por el Gobierno, de acuerdo con un análisis de Finamex Casa de Bolsa.

 

 "Con ingresos que quedaron por debajo de lo programado, el menor déficit responde a un gasto, sobre todo de capital y del sector energético, por debajo del avance esperado al primer semestre del año", expone el documento.

 

 El Gobierno gastó 559.1 mil millones de pesos más de los ingresos reportados, 377 mil millones menos de lo que se tenía planeado para los primeros seis meses del año, expone el documento elaborado por Víctor Gómez Ayala y Christian de la Huerta, economista en jefe y economista senior de la institución financiera.

 

 En tanto, el balance público primario pasó a un superávit de 124.8 mil millones frente al déficit de 132.3 mil millones programado.

 

 Sin embargo, este mejor desempeño se explica por el subejercicio del gasto y no por la fortaleza de los ingresos.

 

 Los ingresos y el gasto se quedaron cortos respecto a lo programado en 141 mil y 499 mil millones de pesos, respectivamente, donde la inversión física y el sector energético concentraron los faltantes.

 

 Los ingresos tributarios tuvieron un incremento marginal de 0.4 por ciento real, con un incremento del IVA y una caída del ISR por una caída en los pagos de declaración anual de las empresas.

 

 Los ingresos petroleros revirtieron la tendencia del primer trimestre y aumentaron 2.1 por ciento real a 473.1 mil millones de pesos, 118 mil millones menos de lo programado por un incremento derivado de las exportaciones petroleras de 30 por ciento real anual en junio.

 

 El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que es la medida más amplia para medir la deuda pública, se ubicó en 51 por ciento del PIB, 1.6 puntos porcentuales por debajo del programa y muy por debajo del promedio de 57.4 por ciento de las economías emergentes de América Latina.

 

 Pemex y CFE contribuyeron a la mejora en el déficit público, pero también derivado de un recorte en el gasto y no en una mejora sostenida del mismo.

 

 Pemex aportó un superávit de 51.7 mil millones de pesos a las finanzas públicas, aunque menor a los 90.8 mil millones que se tenían programados, añade el reporte de Finamex.

 

 Este resultado contrasta con el déficit de 27.2 mil millones que tuvo Pemex un año antes, y más que a una recuperación operativa de la empresa se debe a una disciplina del gasto, añadió.

 

 El gasto programable de la empresa cayó 14.4 por ciento anual, que representaron 45 mil millones de pesos por debajo del programa, mientras que los ingresos propios crecieron 4.1 por ciento real.

 

 Pemex amortizó 41.1 mil millones de sus Notas Precapitalizadas, con lo que el saldo se ubicó en 11.3 mil millones al cierre de junio, y dispuso de 257.5 mil millones del Fideicomiso de Inversión en Proyectos de Energía (Fiproen), cuyo saldo cerró el semestre en 254.8 mil millones de pesos.

 

 El apoyo del Gobierno Federal a Pemex, y el valor de sus operaciones de refinanciamiento, siguen siendo un factor de variación relevante en las estimaciones de cierre.

 

 En tanto, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) generó un superávit de 47.5 mil millones de pesos en las finanzas públicas, muy por encima de los 17.4 mil millones que se programaron y con un aumento de 270.7 por ciento real anual.

 

 Al igual que en Pemex, la mejora descansa en el recorte de costos: los ingresos propios crecieron 1.6 por ciento real (en junio fue de 6.2 por ciento real), mientras que el gasto programable cayó 10.8 por ciento real.

 

 El repunte de junio muestra que parte del recorte obedece a rezagos de ejecución más que a una decisión deliberada, lo que dificulta leer la trayectoria de cierre.

 

 "La prueba hacia adelante es si el segundo semestre puede sostener el balance sin ahondar el ajuste sobre la inversión, y si la base de ingresos puede ampliarse más allá del IVA en un entorno de actividad y precios del petróleo inciertos.

 

 "El panorama de crédito soberano se ha estabilizado -Moody's llevó su perspectiva a estable aun cuando bajó a Baa3, y el resto de las agencias ratificó-, pero ese respiro descansa en la misma credibilidad fiscal que un ajuste centrado en la inversión podría erosionar", se informó.

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