El incremento en los recursos destinados al pago de pensiones también amenaza a las finanzas de Pemex y CFE, aseguraron analistas del sector.
Además de los pasivos laborales, las dos empresas gubernamentales enfrentan presiones por deuda, costos financieros, necesidades crecientes de inversión y mantenimiento, así como problemas de rentabilidad y productividad.
Los pasivos por beneficios a los empleados de esas compañías se incrementaron, sólo en el primer semestre, 10.9 y 25.3 por ciento, respectivamente, pese al tope de las pensiones y programas de austeridad.
Entre las dos empresas, estos pasivos suman 2.1 billones de pesos, que equivalen a dos veces el presupuesto del sector salud o los recursos a programas insignia del Gobierno, como becas y apoyos a jóvenes y personas de la tercera edad.
Sólo en el primer semestre, el gasto en pensiones y jubilaciones, prestaciones médicas, apoyos económicos, préstamos financieros, aguinaldos, pago de becas a hijos de trabajadores y otros beneficios contractuales en Pemex llegó a un billón 506 mil millones de pesos, un incremento anual de 10.9 por ciento.
En tanto, los recursos que destinó la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a este mismo concepto ascendieron a 554.2 mil millones, 25.3 por ciento más que el mismo periodo del año pasado, de acuerdo con reportes de la empresa.