Martes 18 de Agosto de 2026

Presiona al País el gasto rígido

En el primer semestre de 2026, el gasto rígido del sector público federal ascendió a 2.07 billones de pesos, el mayor monto registrado para un periodo similar, con lo que absorbió 69.7 por ciento de los ingresos tributarios, muestra un análisis de Banco Base con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

El gasto rígido comprende las erogaciones que el Gobierno debe cubrir por mandato constitucional o legal, entre ellas las pensiones contributivas y otras obligaciones de seguridad social, así como los programas del Bienestar, como las pensiones no contributivas y las becas, además del costo financiero de la deuda.

El monto alcanzado por el gasto rígido en el primer semestre también significó que absorbiera 48.3 por ciento de los ingresos presupuestarios y 42.5 por ciento del gasto neto total, máximos históricos en los tres indicadores, resaltó Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, en un análisis de las finanzas públicas actualizado al segundo trimestre de 2026.

Estos resultados reflejan una creciente proporción del presupuesto comprometida en obligaciones de cumplimiento ineludible y, por tanto, una reducción del margen de maniobra de la política fiscal.

Aunque el gasto rígido ha crecido por encima de los ingresos durante la mayor parte del periodo, la brecha comenzó a ampliarse a partir de 2023, cuando coincidieron el aumento del costo financiero de la deuda y la expansión de las transferencias de los programas del Bienestar.

Entre enero y junio de 2018 y el mismo periodo de 2026, el gasto rígido acumuló un crecimiento real de 72.7 por ciento, frente a incrementos de 30.1 por ciento en los ingresos tributarios y de 16.9 por ciento en los ingresos presupuestarios, señaló la analista.

Siller advirtió que esta dinámica ejerce una fuerte presión sobre las finanzas públicas de México y eleva el riesgo de un recorte en la calificación crediticia de la deuda soberana, debido a que eventualmente podría no existir una variable de ajuste suficiente para compensar el aumento del gasto rígido.

Al primer semestre, agregó, la combinación de ingresos prácticamente estancados y un gasto rígido en expansión redujo aún más el espacio fiscal y obligó a concentrar el ajuste en los componentes flexibles del presupuesto.

Señaló que en particular, la inversión física registró una contracción real de 7.9 por ciento durante el primer semestre.

De acuerdo con Siller, esto evidencia que la inversión pública continúa siendo la principal variable de ajuste para preservar el equilibrio de las finanzas públicas ante la creciente rigidez del gasto.

"Esto termina afectando al crecimiento económico por su efecto multiplicador, así como a la capacidad productiva del País. Al utilizar el gasto en inversión física como variable de ajuste, se afecta a la economía en el corto y en el largo plazo", señaló.

Julio Ruiz, economista en jefe para Citi México, destacó que México ya tiene un espacio fiscal muy reducido y enfrenta la necesidad de disminuir el déficit para demostrar a las calificadoras que existe un avance en la consolidación fiscal, lo que determinará el nivel de gasto que podrá ejercerse más adelante.

Explicó que, aun si el Gobierno decidiera aumentar el gasto antes de las elecciones de 2027, tendría que hacerlo de manera contenida debido al reducido espacio fiscal y a la presión de las calificadoras.

Respecto a la inversión, Ruiz señaló que Citi México mantiene para este año su estimación de una contracción de 1.7 por ciento, después de una caída de 6.4 por ciento el año pasado. Aunque representa una mejora, consideró que la recuperación continúa siendo lenta.

"Lo que te refleja que sigue habiendo una contracción este año es que la recuperación continúa siendo bastante lenta", indicó el economista de Citi.

 

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