Los retrasos en los pagos están convirtiendo a los proveedores en una fuente de financiamiento para las empresas de México y América Latina, ante el menor dinamismo económico y las dificultades para acceder al crédito bancario, advirtió Moffin.
De acuerdo con la "Encuesta de Pagos Corporativos" de Coface (Compañía Francesa de Seguros para el Comercio Exterior), 77 por ciento de las empresas de la región reportó retrasos en sus pagos el año pasado, frente a 51 por ciento un año antes.
Además, los plazos pactados aumentaron de 53 a 59 días y se sumaron otros 42 días de demora para liquidar los saldos pendientes.
En México, las empresas tardan en promedio 66 días en cobrar sus facturas y 28 por ciento debe esperar más de 90 días, de acuerdo con IDC.
La Asociación de Emprendedores de México (ASEM) también reporta que 28 por ciento de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) mantiene pagos atrasados de clientes, con demoras promedio de dos meses.
Nicholas Yepes, CEO y cofundador de Moffin, señaló que solo 20 por ciento de las Pymes tiene acceso a los bancos, por lo que la mayoría depende del financiamiento de sus proveedores.
El problema también alcanza a las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes) y otros intermediarios, que han reducido el financiamiento para negocios pequeños debido al mayor riesgo crediticio.
Algunas instituciones han concentrado sus recursos en empresas grandes y estables, mientras que otras cobran tasas anuales superiores a 110 por ciento.