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La dieta keto gana terreno frente a la mediterránea en personas con obesidad
29 de Agosto 2026 | El Confidencial
¿Cuál es la mejor dieta que existe? La respuesta no es simple, no hay una ideal para todos. Esta semana, una investigación ha analizado tres de las más populares y ha concluido cuál ofrece mayores beneficios cardiometabólicos en población con obesidad metabólicamente no saludable, es decir ,con prediabetes y esteatosis hepática, y que había perdido el 10% de su peso. Los resultados apuntan a la dieta cetogénica o keto, que comenzó a ser introducida por los médicos hace más de un siglo para pacientes completamente diferentes: los epilépticos.
Max Petersen, profesor adjunto de Medicina en Washington University School of Medicine in St. Louis y primer autor del estudio, explica que la dieta cetogénica recibe su nombre por la capacidad para elevar los niveles de cuerpos cetónicos en sangre por encima de los niveles normalmente bajos que se observan en las personas. "Los cuerpos cetónicos pueden ser utilizados como combustible metabólico por ciertos órganos y forman parte de la respuesta normal al ayuno o la inanición. Para ser cetogénica, una dieta debe restringir severamente los carbohidratos a menos de 20 a 50 gramos por día", detalla a este periódico.
Esta investigación, publicada en Cell Metabolism, muestra que esta dieta, que limita severamente los carbohidratos, pero es rica en grasas, ofrece mayores beneficios para la salud de las personas con obesidad, en comparación con una mediterránea u otra vegetal baja en grasas.
Tras seguir una dieta keto durante cuatro o cinco meses, aproximadamente el 50% de este grupo no cumplía los criterios de prediabetes, mientras que en el resto el porcentaje era del 29% para dieta mediterránea y 7% para la opción dietética de alimentos de origen vegetal.
"Estos resultados subrayan la importancia de la composición de macronutrientes de la dieta, además de la restricción calórica, en el tratamiento clínico de las personas con obesidad metabólicamente no saludable. Además, nuestro estudio demuestra la superioridad de una dieta cetogénica muy baja en carbohidratos para mejorar la función metabólica hepática, reducir el contenido de triglicéridos intrahepáticos y disminuir otros factores de riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares", aseguran los autores en la investigación.
Para llegar a estas conclusiones, se realizó un ensayo clínico con 42 pacientes que padecían obesidad, prediabetes e hígado graso. En el análisis, la dieta cetogénica aportó solo el 4% de las calorías provenientes de carbohidratos y el 73% de grasas; la mediterránea obtuvo el 50% de sus calorías de carbohidratos y el 35% de grasas; mientras que la basada principalmente en vegetales alcanzó el 70% de las calorías de los carbohidratos y el 15% de las grasas. En este punto, los investigadores destacan que el hallazgo más sorprendente es que los participantes del grupo de la keto no experimentaron un aumento en los niveles de grasa o de colesterol en sangre a pesar de consumir la mayor cantidad de grasa.
Durante el proceso, se proporcionó toda la comida a los participantes para contribuir a garantizar el cumplimiento de la intervención dietética y les realizaron pruebas metabólicas exhaustivas antes y después de la pérdida de peso.
Todo fue adaptado para que la ingesta calórica consiguiera que todos perdieran alrededor del 10% de su peso corporal. Así fue, pues las tres dietas produjeron una reducción significativa de la grasa de los participantes y, además, sus cuerpos se volvieron más sensibles a la insulina, mejorando su capacidad para regular el azúcar en sangre.
Disminuye más la grasa hepática
Sin embargo, como ya se ha mencionado anteriormente, la cetogénica fue la que consiguió mayores mejoras en varios indicadores de la salud hepática y metabólica. La grasa hepática disminuyó un 67% de media en el grupo cetogénico; seguido del 45% en el mediterráneo y de alimentación basada en vegetales.
"La adherencia sigue siendo un desafío importante en la terapia dietética para la obesidad, pero los resultados deberían tranquilizar a los médicos que atienden a pacientes que adoptan una dieta cetogénica para tratar su obesidad metabólicamente inestable, ya que esta dieta puede generar beneficios metabólicos significativos sin empeorar otros factores de riesgo", sostiene Petersen.
Pero, ¿también serviría para las personas sin obesidad? El médico comenta que tienen en marcha estudios que evalúan los efectos metabólicos de las dietas cetogénicas para este perfil y que desconocen si habrían obtenido los mismos resultados, pero recuerda que cuando la función metabólica es normal, generalmente hay menos margen de mejora.