Una oleada de ventas de bonos gubernamentales se extendió ayer alrededor del mundo ante mayores aumentos de los precios del petróleo, que están presionado más la inflación, y por crecientes expectativas de que la Reserva Federal de EU (Fed) y otros bancos centrales subirán próximamente sus tasas de interés de referencia.
En consecuencia, las tasas de interés de los papeles de deuda en el mercado secundario se dispararon, y en el caso del Bono del Tesoro de EU repuntó 4 puntos básicos, hasta 4.80%, su nivel más alto desde enero del 2025.
El precio del barril de crudo Brent se disparó al cierre de ayer 5.14% y el del WTI 5.62%.
Además de esto, la acción de vender bonos en el mercado secundario se dio porque muchos inversionistas esperan comprar las próximos emisiones con tasas de interés más altas.
Cuando muchos inversionistas comparten la misma expectativa y venden masivamente sus bonos en el mercado secundario se genera un aumento en la oferta de bonos existentes, lo que acelera la caída de sus precios y eleva sus rendimientos ("yields") actuales hasta alinearse con las nuevas expectativas del mercado.
Ayer, el rendimiento del bono japonés a 10 años alcanzó el 3% por primera vez desde 1996; el de Reino Unido a 30 años el más alto desde 1998, y los de Alemania y Francia subieron a máximos en poco más de una década.
"Los mercados están descontando una trayectoria de tasas de interés a corto plazo más elevada, tanto en EU como a nivel mundial", afirmó Idanna Appio, gestora de carteras y analista senior de inversiones en First Eagle Investments, a Bloomberg TV.
La preocupación por el elevado gasto público y el déficit fiscal en mercados como EU, Japón y Reino Unido también ha llevado a los inversionistas a exigir una mayor compensación -tasas de interés más altas- por mantener deuda a más largo plazo.
Y países que tradicionalmente han sido grandes tenedores de deuda estadounidense, como China y Japón, han estado diversificando sus reservas fuera de los Bonos del Tesoro de EU para apuntalar a sus finanzas locales.
La avalancha de bonos emitidos por empresas tecnológicas estadounidenses para financiar el auge de la Inteligencia Artificial también está impulsando al alza los rendimientos, al restar demanda a la deuda pública.