Miércoles 9 de Septiembre de 2026

Flan para dar el Grito: receta para que quede súper esponjoso

Cuando pensamos en las fiestas patrias, el pozole, las tostadas, los pambazos y los chiles en nogada suelen llevarse buena parte del protagonismo; sin embargo, después de una cena mexicana siempre queda espacio para algo dulce.

Una opción sencilla para compartir en familia es el flan, un postre que, aunque no nació en México, con el paso del tiempo se incorporó de tal manera a nuestra gastronomía que hoy cuenta con numerosas versiones caseras.

Un postre que llegó de Europa y México hizo suyo

Los antecedentes del flan se remontan varios siglos atrás. De acuerdo con el Diccionario enciclopédico de la Gastronomía Mexicana de Larousse Cocina, los flanes ya eran conocidos durante la Edad Media y llegaron a México procedentes de España.

La incorporación de ingredientes como la leche, el azúcar y distintas técnicas de repostería europeas durante la época colonial ayudó a transformar la tradición de los dulces en territorio mexicano.

Con el tiempo, el flan adquirió numerosas variantes. En México es común prepararlo con huevo, leche, azúcar y caramelo, aunque también existen versiones con vainilla, café, cítricos, queso crema e incluso cajeta. Una de las más conocidas es el flan napolitano, elaborado habitualmente con leche condensada y evaporada.

Y aunque se disfruta durante todo el año, su facilidad para prepararse con anticipación lo convierte en una excelente opción para reuniones numerosas, incluida la cena del 15 de septiembre.

Receta de flan súper esponjoso y suave

Rinde: 8 a 10 porciones

Ingredientes

Para el caramelo

1 taza de azúcar

3 cucharadas de agua

Para el flan

1 lata de leche condensada, aproximadamente 387 gramos

1 lata de leche evaporada, aproximadamente 360 mililitros

190 gramos de queso crema a temperatura ambiente

6 huevos

1 cucharada de extracto de vainilla

1/2 taza de leche entera

Preparación

1. Haz el caramelo

Coloca el azúcar y el agua en una sartén o directamente en un molde resistente al calor. Cocina a fuego medio sin revolver constantemente hasta que el azúcar se derrita y tome un tono ámbar.

Vierte inmediatamente el caramelo en el fondo del molde y muévelo con cuidado para cubrir también parte de las paredes. Reserva.

2. Prepara la mezcla

Coloca en la licuadora la leche condensada, la leche evaporada, el queso crema, los huevos, la vainilla y la leche entera.

Licúa durante aproximadamente 30 a 40 segundos hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente aireada. Este pequeño paso ayudará a conseguir un flan más ligero y con una textura menos compacta.

3. Hornea a baño María

Vierte la mezcla sobre el molde caramelizado.

Coloca el molde dentro de una charola más grande y agrega agua caliente hasta alcanzar aproximadamente la mitad de la altura del recipiente del flan.

Cubre ligeramente con papel aluminio y hornea a 160 °C durante 60 a 75 minutos.

Para comprobar la cocción, mueve suavemente el molde: las orillas deben estar firmes, mientras que el centro puede conservar un ligero movimiento.

4. Déjalo enfriar

Retira el flan del baño María y deja que alcance temperatura ambiente.

Después refrigéralo durante al menos seis horas, aunque lo ideal es dejarlo toda la noche. Este reposo permite que termine de asentarse y facilita el desmolde.

5. Desmolda

Pasa cuidadosamente un cuchillo delgado por la orilla, coloca un plato grande encima del molde y voltea de una sola vez.

El caramelo caerá sobre el flan formando la salsa característica.

Los trucos para que quede esponjoso y no seco

La temperatura es uno de los secretos. No conviene hornear el flan a fuego demasiado alto, ya que el huevo puede cocinarse rápidamente y dejar una textura seca o demasiado granulada.

También es importante utilizar el baño María, pues distribuye el calor de manera más uniforme y permite una cocción delicada.

En esta versión, el queso crema aporta cuerpo y suavidad, mientras que la leche entera aligera ligeramente la mezcla. Un licuado breve incorpora pequeñas burbujas de aire que ayudan a conseguir una textura más esponjosa.

Eso sí: no hay que licuar durante varios minutos, porque demasiada espuma puede producir grandes agujeros en el interior.

Prepáralo un día antes

Además de económico y rendidor, el flan tiene una gran ventaja para las fiestas patrias: puede prepararse desde la víspera.

Así, mientras el pozole está en la estufa y se preparan tostadas, salsas y demás antojitos para la noche del 15 de septiembre, el postre puede permanecer listo en el refrigerador.

Para darle un toque todavía más mexicano al servirlo se puede acompañar con cajeta, nuez picada, frutos rojos o unas pequeñas semillas de granada.

Una receta sencilla que demuestra que el menú para celebrar a México no necesariamente termina cuando se acaba el pozole: todavía puede quedar espacio para una buena rebanada de flan.

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