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No todas las tortillas son iguales: esto debes revisar antes de llevarlas a tu mesa
11 de Septiembre 2026 | Plano Informativo
La tortilla parece un alimento sencillo, pero detrás de cada pieza existe una combinación de maíz, procesos de elaboración, tradición y costos que puede cambiar considerablemente su calidad. En su edición de septiembre de 2026, la Revista del Consumidor dedica un especial a este básico de la gastronomía mexicana y recomienda mirar más allá del precio al momento de comprar.
De acuerdo con la publicación, en el mercado pueden encontrarse tortillas elaboradas en tortillerías de barrio, hechas a mano en comal, preparadas en supermercados, empacadas de venta informal o producidas mediante procesos industriales. La diferencia no está únicamente en dónde se venden, sino en el tipo de maíz, la utilización de masa nixtamalizada o harina industrializada y la presencia de aditivos o conservadores.
El secreto está en la nixtamalización
Uno de los puntos centrales del especial es la nixtamalización, una técnica desarrollada por los pueblos originarios de México que consiste en cocer el maíz con agua y cal viva, dejarlo reposar entre 14 y 18 horas y posteriormente molerlo.
Este proceso tradicional no solo permite elaborar la masa: también aumenta la disponibilidad de calcio, mejora la digestibilidad y eleva el valor nutrimental del grano, según explica la revista en la página 89.
Además, elegir tortillas preparadas con maíces nativos ayuda a conservar la diversidad de sabores y colores del maíz mexicano, al tiempo que contribuye a proteger la biodiversidad, la economía campesina y conocimientos transmitidos durante generaciones.
¿Cómo reconocer una buena tortilla?
La Revista del Consumidor señala varias características que pueden ayudar al momento de elegir. Una tortilla de buena calidad debe conservar aroma y sabor natural a maíz, ser flexible, no romperse fácilmente, mantener su suavidad después de recalentarla y no presentar un sabor excesivo a cal.
También aconseja preguntar directamente en la tortillería si el producto está elaborado con masa de maíz nixtamalizado o harina de maíz.
En el caso de las tortillas empacadas, conviene revisar la lista de ingredientes, la fecha de elaboración o caducidad, el contenido neto y el lugar de producción. Cuando un paquete no identifica al fabricante, ingredientes, lote o fecha de elaboración, resulta más difícil conocer su origen y darle seguimiento ante alguna posible irregularidad.
Hecha a mano no siempre significa nixtamal
La publicación también rompe con una idea común: que una tortilla hecha a mano necesariamente es elaborada únicamente con nixtamal.
Aunque tradicionalmente estas tortillas se preparan con masa nixtamalizada y, en algunos casos, con maíces nativos o de cosecha propia, también pueden incorporar harina de maíz industrializada. Por ello, la recomendación vuelve a ser preguntar cómo fue preparada.
Lo mismo sucede en algunas tortillerías de barrio, donde es posible encontrar mezclas de masa nixtamalizada con cierto porcentaje de harina industrializada.
¿Por qué una buena tortilla puede costar más?
El precio tampoco depende únicamente del maíz. En cada kilo intervienen gastos como salarios, energía, gas, agua, transporte, renta, mantenimiento de maquinaria, impuestos y cumplimiento de normas sanitarias.
Cuando se utiliza maíz de buena calidad y se conserva el proceso tradicional de nixtamalización, también se reconoce el trabajo agrícola y artesanal involucrado. Por eso, señala el especial, una tortilla correctamente elaborada difícilmente será siempre la opción más barata.
La recomendación final es sencilla: antes de elegir únicamente por precio, vale la pena preguntarse de dónde proviene el maíz, cómo fue elaborada la tortilla y qué ingredientes contiene.
Porque en México una tortilla no es solamente el acompañamiento de un platillo: también concentra historia, cultura, biodiversidad y uno de los conocimientos culinarios más antiguos del país.