El gusano barrenador del ganado volvió a encender las alertas sanitarias en Estados Unidos, luego de que las autoridades confirmaran el 17 de septiembre un nuevo caso en un caballo del condado de Grant, Nuevo México. El hallazgo se produjo justo cuando ambos países se preparan para reactivar el comercio ganadero a través del puerto fronterizo de Santa Teresa, cuya reapertura está programada para el 24 de septiembre.
El Departamento de Agricultura de Nuevo México informó que se trata del segundo caso registrado en el estado durante el actual brote. Como respuesta, las autoridades establecieron una zona de control de al menos 20 kilómetros alrededor del animal afectado, donde reforzaron las inspecciones, la vigilancia epidemiológica y la instalación de trampas para detectar moscas. También investigan si existen otros animales infectados.
La situación genera incertidumbre para los productores mexicanos, debido a que Santa Teresa representa una vía estratégica para la exportación de ganado hacia Estados Unidos. El cruce permaneció cerrado por las restricciones sanitarias impuestas para contener la propagación del parásito, mientras que el puerto de Douglas, Arizona, reanudó parcialmente las importaciones de ganado mexicano el pasado 24 de agosto. Hasta el momento, no se ha confirmado que el nuevo caso obligue a cancelar la reapertura prevista de Santa Teresa.
El gusano barrenador es la larva de una mosca que deposita sus huevos en heridas o aberturas del cuerpo de animales de sangre caliente. Al desarrollarse, las larvas se alimentan de tejido vivo y pueden provocar lesiones graves. Ante el riesgo de propagación, México y Estados Unidos mantienen medidas de vigilancia, inspecciones sanitarias y estrategias de control mediante la liberación de moscas estériles. El avance de la plaga será determinante para la continuidad de la reapertura gradual de los cruces ganaderos.