Vietnam ha encontrado en su cocina una de sus mejores cartas de presentación ante el turismo internacional. Mercados tradicionales, pequeños restaurantes y puestos callejeros forman parte de una experiencia que permite a los visitantes conocer la historia, las costumbres y la vida cotidiana del país a través de sus sabores.
Entre los platillos que han ganado mayor reconocimiento se encuentran el pho, una sopa de fideos de arroz; el banh mi, preparado en baguette con distintas combinaciones de carnes, vegetales y hierbas; el bun cha, con carne de cerdo a la parrilla y fideos, así como los rollos primavera y el banh xeo. La variedad también cambia de una región a otra: mientras el norte se caracteriza por sabores más ligeros, la zona de Hue conserva preparaciones vinculadas con la antigua cocina imperial y el sur destaca por ingredientes frescos y sabores más intensos.
El atractivo no se limita a probar los alimentos. Los recorridos por mercados, las clases de cocina, las visitas a calles gastronómicas y la posibilidad de observar directamente cómo se preparan las recetas han convertido la comida en parte central de muchos itinerarios. De acuerdo con información difundida por VietnamPlus a partir de datos de organismos internacionales especializados, la alimentación puede representar entre 25 y 35 por ciento del gasto total realizado durante un viaje.
Este interés ha llevado a Vietnam a reforzar la gastronomía como parte de su estrategia turística para los próximos años, con proyectos enfocados en promover su patrimonio culinario dentro y fuera del país. Más que un complemento del viaje, la comida se ha convertido así en una forma de descubrir Vietnam desde las calles, los mercados y las mesas donde todavía se conservan recetas transmitidas entre generaciones.