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¿Cuánto cuesta la pobreza?
05 de Octubre 2026 | Reforma
Tener bajos ingresos no solo limita lo que un hogar puede comprar, también puede reducir sus posibilidades de invertir en educación, salud, vivienda o actividades productivas, de esta manera se configura un círculo en el que la falta de recursos restringe oportunidades y esas limitaciones pueden dificultar la generación de mayores ingresos.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) señala que la pobreza es un fenómeno multidimensional. Además del ingreso, considera carencias relacionadas con educación, salud, seguridad social, vivienda, servicios básicos, alimentación y cohesión social, esto significa que una persona puede enfrentar simultáneamente varias barreras que afectan sus posibilidades de mejorar sus condiciones de vida.
Uno de los mecanismos que puede reforzar este círculo es el acceso desigual al financiamiento, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) documentó que en México los hogares de menores ingresos enfrentan mayores dificultades para acceder a servicios financieros formales y que la informalidad laboral es un factor importante de exclusión bancaria.
La OCDE también señala que, cuando las personas quedan fuera del sistema financiero formal, pueden recurrir a mecanismos informales que suelen ser insuficientes, menos confiables y más costosos, esto implica, que la falta de acceso al crédito formal no solamente limita la posibilidad de invertir o enfrentar una emergencia, sino que puede incrementar el costo de obtener financiamiento.
Por ello, la idea de que "ser pobre es más caro" debe entenderse como una consecuencia de las restricciones de acceso y no como una regla aplicable a todos los gastos. Un hogar con pocos recursos tiene menos margen para absorber un imprevisto, ahorrar, comprar determinados bienes en mayores cantidades o acceder a servicios financieros en mejores condiciones. Cuando aparece un gasto inesperado, la ausencia de ahorro puede obligarlo a reducir otros consumos o buscar financiamiento.
La investigación económica sobre las llamadas trampas de pobreza identifica precisamente estos mecanismos. Un estudio publicado en The World Bank Economic Review explica que pueden surgir cuando restricciones de mercado, como dificultades para acceder al crédito, al ahorro, a seguros o a otros recursos productivos, impiden que una persona acumule activos suficientes para mejorar su situación.
El problema también tiene una dimensión intergeneracional. Si los ingresos insuficientes se acompañan de carencias educativas, de salud, alimentación o seguridad social, las oportunidades disponibles para los integrantes del hogar pueden reducirse. CONEVAL incorpora estas dimensiones en su medición porque la pobreza no puede explicarse únicamente por cuánto dinero recibe una persona.
Los datos del INEGI permiten observar la presión que ejercen los gastos sobre los hogares. La ENIGH 2024 reportó que alimentos, bebidas y tabaco representaron 37.7 por ciento del gasto corriente monetario promedio de los hogares, mientras transporte y comunicaciones representaron 19.5 por ciento. La encuesta también permite desagregar los gastos por nivel de ingreso, lo que muestra que la estructura del gasto cambia entre los distintos grupos de hogares.
En 2024, 38.5 millones de personas, 29.6% de la población mexicana, se encontraban en situación de pobreza multidimensional, de acuerdo con el INEGI. Otros 41.9 millones eran vulnerables por presentar alguna carencia social. Entre las principales carencias se encontraban el acceso a la seguridad social, que afectaba a 62.7 millones de personas, y el acceso a los servicios de salud, con 44.5 millones.
Así, el círculo de la pobreza no consiste únicamente en ganar poco. Se relaciona con una combinación de ingresos insuficientes, carencias sociales, acceso desigual a servicios y menor capacidad para enfrentar riesgos. Cuando estas condiciones se acumulan, una parte importante del ingreso se destina a resolver necesidades inmediatas y queda menos margen para realizar inversiones que podrían mejorar las condiciones futuras.