Viernes 9 de Octubre de 2026

Presentismo laboral: cómo identificarlo y prevenirlo

Trabajar con problemas de salud puede afectar tu desempeño. Aprende a detectar el presentismo y prevenirlo en tu empresa.

 

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora este 10 de octubre, uno de los fenómenos que afectan a trabajadores y empresas y que se sigue estudiando es el presentismo laboral: acudir a trabajar pese a tener problemas de salud física o mental que dificultan el desempeño.

 

Aunque la persona cumple su horario, puede enfrentar dificultades para concentrarse y realizar sus tareas, explica Mercedes Poiré, directora asociada de AxisADN.

 

"Físicamente estoy, estoy en mi escritorio, estoy en la línea de trabajo, estoy en donde estoy, pero mi mente está lejos, ¿no? Y entonces lo que ocurre con estas personas es que aparentemente están trabajando y en realidad su mente está en otro lado", explica Poiré.

 

La presencia del trabajador puede hacer que sus dificultades pasen inadvertidas. Desde fuera parece que cumple sus responsabilidades, mientras él enfrenta malestar y frustración por no lograr el desempeño esperado.

 

Su impacto forma parte de un problema económico más amplio. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión y la ansiedad provocan la pérdida de unos 12 mil millones de días de trabajo al año y cuestan a la economía mundial un billón de dólares en productividad.

 

La estimación incluye pérdidas por presentismo, ausentismo y rotación de personal, por lo que no corresponde exclusivamente a quienes acuden a trabajar con su salud afectada. Sin embargo, permite dimensionar la importancia de atender estos problemas tanto para el bienestar del trabajador como para el funcionamiento de las empresas.

 

Estar presente no siempre es rendir

 

El presentismo no consiste simplemente en distraerse o tener un día poco productivo, sino en trabajar con una afectación de salud que limita el desempeño. A diferencia del ausentismo, la persona sí está en su puesto, pero puede tener dificultades para responder a las exigencias de sus actividades.

 

Poiré señala que esta situación puede generar un círculo de malestar: el trabajador percibe que no está siendo productivo, se frustra y acumula más tensión mientras intenta cumplir con sus obligaciones.

 

El impacto depende de las funciones del empleado, del tipo de trabajo y de las características de la empresa. La entrevistada advierte que una dificultad de atención puede afectar las tareas de oficina, mientras que en una línea de producción también puede tener consecuencias para la seguridad.

 

"Pero si la persona que tiene este presentismo está en una línea de producción, pues incluso el impacto puede ser un accidente grave, ¿no? Entonces es muy difícil dimensionar, ¿no? Porque depende mucho de la función que tenga la persona que está presentando este tipo de síntomas", señala Poiré.

 

Por ello, no plantea un porcentaje de pérdida aplicable a todos los negocios. En México existen investigaciones sobre presentismo, pero para esta nota no se identificó una estimación nacional reciente que permita establecer su costo específico.

 

La recomendación de la especialista es contar con estrategias de prevención y seguimiento para identificar qué ocurre, en lugar de esperar a que aparezcan consecuencias mayores.

 

Señales para pedir ayuda

 

Desde la perspectiva del trabajador, conviene observar si el malestar persiste y afecta las actividades cotidianas. Poiré recomienda buscar orientación antes de que la situación se agrave, sin esperar a sentirse permanentemente mal.

 

"Todavía desafortunadamente hay muchas empresas y organizaciones en donde no se ha normalizado hablar de temas de salud mental. No tengo que esperar a sentirme permanentemente mal para poder abrir el tema y pedir ayuda", afirma Poiré.

 

Para la entrevistada, seguir sintiéndose mal pese a haber descansado es una razón para solicitar apoyo. Sin embargo, esa observación no permite establecer por sí sola un diagnóstico ni sustituye una valoración profesional.

 

Para comenzar a atender la situación, plantea:

 

Observar cambios. Identificar si cuesta más concentrarse, completar tareas o involucrarse en las actividades, y si estas dificultades se mantienen.

Buscar orientación. Pedir ayuda cuando el malestar afecta el bienestar o el trabajo, sin esperar a una crisis.

Preguntar por los apoyos disponibles. Averiguar si la empresa cuenta con atención psicológica, convenios externos o un responsable al que se pueda acudir.

Hablar de necesidades concretas. Explicar qué actividades se han vuelto difíciles y qué apoyo podría facilitar su realización, sin sentirse obligado a compartir todos los detalles de la vida privada.

Explorar ajustes temporales. La OMS contempla medidas como horarios flexibles, modificaciones de tareas y tiempo para acudir a citas de salud, según las necesidades de la persona.

 

Estos ajustes pueden facilitar la atención y la continuidad laboral, pero no reemplazan el tratamiento que pudiera requerirse.

 

Cómo prevenir desde la empresa

 

La prevención debe comenzar antes de detectar a un empleado con dificultades, sostiene Poiré. El objetivo es crear un ambiente donde se pueda hablar de salud mental y exista una ruta para solicitar ayuda.

 

"Tienen que empezar desde mucho antes de identificar a un empleado con problemas. Creo que tienen que empezar a generar estrategias de atención a la salud integral de las personas desde siempre", sostiene Poiré.

 

Para una pequeña empresa, explica, esto no implica necesariamente contratar a un psicólogo de planta. Puede explorar alianzas con profesionales o servicios externos y preparar a sus líderes para escuchar y orientar.

 

La capacitación no debe reservarse a las grandes organizaciones. Para Poiré, quien encabeza un equipo pequeño también necesita herramientas para abordar estos temas.

 

"No importa si eres una empresa de cinco personas, el líder de esas cinco personas tiene que tener capacitación para tener la sensibilidad de poder hablar abiertamente con la gente", recomienda la directora asociada de AxisADN.

 

Entre las acciones están:

Capacitar a quienes dirigen equipos. Prepararlos para reconocer malestar emocional, escuchar y ofrecer orientación sin intentar diagnosticar. La OMS recomienda formación en comunicación abierta y escucha activa.

Revisar cargas y horarios. Detectar exigencias excesivas, funciones poco claras y condiciones que dificultan conciliar el trabajo con las responsabilidades familiares.

Definir una ruta de atención. Informar a quién puede acudir el trabajador y qué servicios están disponibles.

Acercarse con empatía. Hablar de los cambios observados sin asumir falta de interés o compromiso.

Mantener abierta la conversación. Si la persona no desea hablar en ese momento, dejar claro que puede solicitar apoyo después.

 

Poiré considera que el primer acercamiento debe ofrecer confianza, especialmente cuando la organización todavía no cuenta con una estrategia formal de atención.

 

"Si la persona de entrada no se siente en confianza, bueno, pues simplemente dejar la puerta abierta y decirle a ver. Aquí se puede hablar de estos temas y si necesitas ayuda, estamos para ayudarte, ¿no? Creo que ese es un primer buen paso", señala Poiré.

 

La conversación debe acompañarse de acciones sobre el entorno laboral. La OMS identifica las cargas excesivas, los horarios prolongados o inflexibles, la inseguridad laboral y el apoyo limitado de los superiores como riesgos para la salud mental. Por ello, la prevención no debe reducirse a pedir al empleado que aprenda a manejar su estrés.

 

En México, la NOM-035-STPS-2018 establece elementos para identificar, analizar y prevenir factores de riesgo psicosocial y promover un entorno organizacional favorable.

 

La norma no es una prueba para diagnosticar depresión, ansiedad o presentismo. Su enfoque son las condiciones laborales, por lo que aplicar un cuestionario no sustituye la atención clínica ni agota las acciones de prevención.

 

Incapacidad e impacto en el ingreso

 

Una incapacidad laboral no se limita a lesiones o enfermedades físicas. El IMSS contempla la incapacidad temporal cuando una afectación física o mental impide realizar el trabajo habitual; corresponde al médico tratante determinar si procede y establecer el periodo de recuperación.

 

Esto es distinto de un permiso acordado directamente con la empresa. La incapacidad requiere valoración médica y el pago de un subsidio depende de su clasificación y del cumplimiento de los requisitos correspondientes.

 

Si se clasifica como enfermedad general, el subsidio del IMSS equivale a 60 por ciento del salario registrado y comienza a partir del cuarto día, siempre que se cumplan los requisitos de cotización. Estas condiciones son distintas de las aplicables a una incapacidad por riesgo de trabajo.

 

El regreso también requiere atención. La OMS recomienda combinar el seguimiento clínico con medidas laborales, como ajustes de funciones o una reincorporación gradual, según las necesidades del trabajador.

 

Poiré propone que las empresas complementen la atención con apoyos cotidianos, desde actividades para reducir el estrés hasta medidas que faciliten el cuidado de hijos o familiares. Su planteamiento es construir una estrategia integral, en lugar de reaccionar únicamente cuando la persona ya necesita ausentarse.

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