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Calabaza y camote en piloncillo: el dulce que mantiene viva la tradición de Día de Muertos
13 de Octubre 2026 | Plano Informativo
El aroma de la canela, el piloncillo derritiéndose lentamente y la calabaza cocinándose en una olla es, para muchas familias mexicanas, una señal de que se acerca el Día de Muertos. Entre las flores de cempasúchil, las veladoras y el pan de muerto, la calabaza y el camote en dulce ocupan un lugar especial en las ofrendas, como parte de una tradición gastronómica transmitida de generación en generación.
¿Por qué se colocan calabaza y camote en el altar?
La presencia de estos alimentos está relacionada con la temporada de cosecha, la historia agrícola de México y la costumbre de ofrecer a los difuntos aquello que disfrutaban en vida. La calabaza es un cultivo de raíces mesoamericanas, mientras que el camote también forma parte de la alimentación tradicional del país. Prepararlos con piloncillo y especias es una manera de convertir ingredientes cotidianos en un dulce especial para estas fechas.
La calabaza en dulce, también conocida como calabaza en tacha, recibe ese nombre por las tachas, recipientes empleados antiguamente en el procesamiento del jugo de caña para obtener azúcar. Con el tiempo, esta preparación se convirtió en uno de los postres más representativos de las celebraciones de Todos Santos y Fieles Difuntos.
En el altar, estos dulces representan principalmente una muestra de afecto y hospitalidad hacia las almas que, según la tradición, regresan a visitar a sus seres queridos. Su presencia no es obligatoria ni tiene un significado idéntico en todas las comunidades, pues cada familia prepara su ofrenda de acuerdo con sus costumbres y los gustos de las personas que recuerda.
Receta tradicional de calabaza y camote en piloncillo
Una de las ventajas de esta preparación es que ambos ingredientes pueden cocinarse en la misma olla, acompañados de frutas y especias que enriquecen su sabor.
Ingredientes para 6 a 8 porciones:
1 kilogramo de calabaza de Castilla, cortada en trozos grandes.
500 gramos de camote, cortado en trozos.
300 a 400 gramos de piloncillo, según el dulzor deseado.
750 mililitros de agua, aproximadamente.
2 rajas de canela.
2 clavos de olor.
1 trozo de cáscara de naranja, sin la parte blanca.
3 guayabas partidas por la mitad (opcional).
2 trozos de caña de azúcar (opcional).
1 anís estrella (opcional).
Preparación paso a paso:
Lava los ingredientes. Limpia la calabaza y el camote. Corta ambos en trozos grandes y conserva la cáscara de la calabaza para ayudar a mantener su forma durante la cocción.
Prepara la miel. En una olla amplia coloca el agua, el piloncillo, la canela y los clavos de olor. Calienta a fuego medio hasta que el piloncillo se disuelva.
Agrega la calabaza. Incorpora los trozos con cuidado, preferentemente con la cáscara hacia abajo. Añade la cáscara de naranja y, si lo deseas, el anís y la caña.
Incorpora el camote. Después de unos 15 a 20 minutos de cocción, agrega el camote para evitar que se deshaga. También puedes incorporar las guayabas.
Cocina lentamente. Mantén a fuego bajo, con la olla parcialmente tapada, durante otros 25 a 40 minutos, aproximadamente. El tiempo dependerá del tamaño de los trozos. Revisa que ambos ingredientes estén suaves y agrega un poco más de agua si es necesario.
Espesa la miel. Cuando la calabaza y el camote estén cocidos, destapa la olla y permite que el líquido se reduzca ligeramente. Evita revolver demasiado para no romper los trozos.
Sirve y disfruta. Deja reposar unos minutos y sirve con suficiente miel de piloncillo.
¿Con qué otros ingredientes se puede combinar?
Aunque la receta clásica es deliciosa por sí sola, en distintas regiones de México se incorporan ingredientes que aportan aromas, texturas y sabores particulares.
La guayaba añade un toque afrutado y ligeramente ácido; la caña de azúcar aporta sabor y recuerda las preparaciones tradicionales de temporada; mientras que el tejocote ofrece una combinación entre dulzura y acidez. También pueden utilizarse rodajas de naranja, anís estrella e incluso hojas de higuera, presentes en algunas recetas regionales.
Para disfrutarlo en casa, una de las formas más conocidas de servir la calabaza en tacha es acompañarla con un poco de leche fría. También puede combinarse con leche evaporada, nueces picadas o ajonjolí tostado. Quienes buscan una versión más contemporánea pueden acompañarla con helado de vainilla, crema o yogur natural, aunque estas últimas opciones no necesariamente forman parte de la preparación tradicional del altar.
Un dulce que guarda recuerdos
En muchas familias, preparar calabaza y camote en piloncillo es mucho más que seguir una receta. Es recordar a las abuelas que vigilaban la olla, a quienes disfrutaban el dulce recién hecho y a esos seres queridos cuyos platillos favoritos siguen teniendo un espacio en la mesa.
Por eso, durante el Día de Muertos, la comida adquiere un significado que va más allá del sabor. Cada ingrediente representa una historia familiar y una manera de mantener vivas las costumbres.
Porque en México, recordar a quienes se han ido también significa volver a preparar aquello que alguna vez disfrutamos juntos.