La producción de café en México enfrenta el reto de elevar su productividad y adaptarse a condiciones climáticas cada vez más complejas, por lo que las prácticas sostenibles cobran relevancia para mantener el abasto de las empresas consumidoras.
En 2025, la producción de café alcanzó 771 mil 751 toneladas, un crecimiento de 4.6 por ciento respecto a la cosecha de 2022, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Romy Cordero, vicepresidenta de Bebidas en Nestlé México, explicó que el uso de plantas mejoradas, el tratamiento de suelos, la fertilización eficiente y la capacitación técnica ayudan a fortalecer la productividad del campo.
Desde 2010, mediante el Plan Nescafé, la empresa ha entregado 70 millones de plantas mejoradas para resistir las condiciones climáticas y ha capacitado a unos 16 mil productores en prácticas que permiten elevar el rendimiento sin ampliar la superficie de siembra.
Según Cordero, las plantas desarrolladas en el Instituto de Investigación de Nestlé pueden alcanzar una productividad de hasta cuatro veces más.
Otro desafío para el sector agroindustrial es el envejecimiento de la población dedicada al campo.
La Encuesta Nacional Agrícola 2025 señala que el 52.1 por ciento de los agricultores del País tiene entre 46 y 65 años.
Ante este panorama, la directiva consideró necesario impulsar el relevo generacional e incorporar a los jóvenes a las actividades agrícolas, pues su apertura a la innovación y las nuevas tecnologías puede contribuir a elevar la productividad y hacer más eficientes los procesos de producción de café.