Ante el mayor uso de la Inteligencia Artificial (IA) en la vida diaria, el 35 por ciento de los mexicanos se encuentran más preocupados que entusiasmados, de acuerdo a un informe de Bank of America (BofA) e información de Pew Research.
En contraste, el primer lugar lo ocupa Estados Unidos, pues 50 por ciento de los encuestados están preocupados, empatado con Italia y en tercera posición está Australia con 49 por ciento, se detalló en dicho documento titulado 'La economía del desarrollo de la IA'.
Mientras que en el otro extremo está Corea del Sur con 15 por ciento y en penúltimo lugar la India con 19 por ciento.
Sin embargo, dentro de este mercado la IA obtiene su rentabilidad del gasto que hagan todos los tipos de consumidores, y cada vez se convierte en una herramienta más necesaria, se destacó.
"La rentabilidad de la IA se reduce, en última instancia, al gasto de los consumidores, las empresas y el gobierno. El escenario optimista es sencillo: la IA es una necesidad (como los servicios públicos), pero sus proveedores cuentan con poder de fijación de precios", advirtió.
En el documento también se refirió que la construcción de infraestructura de IA sigue acelerándose y podría convertirse en uno de los mayores ciclos de inversión de la historia, pero la pregunta clave para los inversionistas ya no es cuánto se gastará, sino si los ingresos generados por la IA lograrán superar el costo del capital invertido.
Por lo que se concluye que las oportunidades más atractivas podrían extenderse más allá de las grandes empresas tecnológicas hacia sectores vinculados con energía, infraestructura, materiales y productividad empresarial.
La inversión en IA aún está lejos de terminar. Bank of America estima que la demanda de capacidad computacional podría requerir cerca de US$9.5 billones en gasto acumulado entre 2026 y 2030, aproximadamente US$2.1 billones por encima de las proyecciones actuales del mercado.
El éxito de la IA dependerá de la monetización. Aunque los ingresos relacionados con IA continúan creciendo, el gasto de capital ha aumentado mucho más rápido. La capacidad de convertir inversión en ingresos será el principal determinante de la creación de valor durante los próximos años.
Además se mencionó que la IA tiene potencial para impulsar una fuerte mejora de productividad en la economía.
Los sectores financiero y de salud destacan como algunos de los mejor posicionados para capturar eficiencias mediante automatización, reducción de costos operativos y mejora de procesos.