Viernes 9 de Enero de 2026

Un museo para viajar hacia el futuro

A lo lejos, desde el desierto, la ciudad de Dubai puede parecer un espejismo. Sus torres altísimas, las avenidas de varios carriles y las estructuras de color arena, refulgen en colores que parecen extraídos de historias de ciencia ficción.

 

En una ciudad futurista es complicado soñar con el futuro. Sin embargo, los habitantes de este sitio, uno de los siete Emiratos Árabes Unidos que han empleado la riqueza económica para sustentar, proyectar y multiplicar su riqueza cultural, tienen una propuesta.

 

Imagina que, por alguna razón, despiertas después de un largo sueño. Es el año 2071 y los viajes espaciales son algo cotidiano, y aunque la deforestación ha provocado que se pierdan poco a poco algunos pulmones de la Tierra, la inventiva y resiliencia propia de la cultura árabe pone a la Humanidad de nuevo en la ruta.

 

Y es que el Museo del Futuro de Dubai no solo propone una ensoñación sobre lo que puede ser el planeta: también muestra cómo nuestras acciones actuales nos pueden llevar a una crisis que se puede superar con inteligencia, inspiración y unidad.

 

Del desierto al infinito

“El futuro pertenece a aquellos que lo imaginan, lo diseñan y lo ejecutan”. Las palabras poéticas del jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum son toda una declaración de principios: antes de cruzar la puerta del museo debes tener el convencimiento de que superar las adversidades del presente siempre es posible.

 

El lobby contiene decoraciones en la hermosa caligrafía árabe, donde también es posible ver cómo flota una ballena cromada. Si has leído a Ray Bradbury, seguro que él aprobaría esta visión del futuro.

 

La primera parada es una estación espacial. Para salir, hay que abrocharse los cinturones y confiar en una inteligencia artificial que toma la forma de una mujer árabe y te lleva por un recorrido hasta una estación espacial, desde donde se recolecta energía verde para la Tierra.

 

La inspiración viene en todos los tamaños. Con exhibiciones completamente interactivas, los viajeros estelares pueden elegir a qué misión quieren sumarse: desde exploradores hasta biólogos de mundos remotos.

 

Del infinito a la Tierra

La segunda etapa muestra lo que le hemos hecho a la Tierra y lo que podemos hacer para seguir habitando nuestra casa. Si bien la deforestación ha acabado con el Amazonas, en 2071 es posible crear pequeños ambientes que permiten la conservación de especies animales y vegetales no solo de este mundo.

 

Uno de los puntos centrales del museo es la enorme colección de ADN de todas las especies conocidas que se despliega como si fuera un gran abanico de colores y formas infinitas.

 

Esta etapa también da paso a la ciudad del futuro, cuyos cimientos ya están empezando a ponerse en el Dubai contemporáneo, ese que está a poco más de 22 horas de distancia de nuestro país. 

 

Y es que la obsesión con los rascacielos (no por nada tienen el más alto del mundo, el Burj Khalifa), cobra sentido cuando notas que, en el futuro, los suelos serán destinados a la recuperación de la flora y fauna, mientras los taxis aéreos llevan a los atareados habitantes a sus casas y oficinas.

 

Muchas de las innovaciones que se muestran en el Museo del Futuro ya están empezando a realizarse en la actualidad, lo que hace que sus propuestas no sean cartas de buenos deseos: son ideas, sueños en desarrollo.

 

Porque, como lo dijo el jeque Al Maktoum: el futuro pertenece a quienes lo imaginan.

 

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