San Luis Potosí, SLP.- Aunque no figura entre las ciudades anfitrionas de la Copa Mundial de la FIFA 2026, San Luis Potosí ya se mueve para no quedarse al margen del evento deportivo más grande del planeta. A poco más de dos meses del arranque, el gobierno municipal perfila una estrategia que busca convertir a la capital en una escala obligada para aficionados en tránsito hacia las sedes oficiales.
El plan no gira en torno a estadios, sino a rutas. La administración encabezada por Enrique Galindo plantea aprovechar la ubicación geográfica de la ciudad para captar visitantes que viajen entre puntos clave como Ciudad de México y Monterrey. La intención es simple pero ambiciosa, que los turistas no solo pasen, sino que se detengan, consuman y pernocten en territorio potosino antes de continuar su trayecto mundialista.
Para lograrlo, ya se formalizó un acuerdo de colaboración con Monterrey —una de las sedes del torneo— y se proyecta replicar el modelo con Guadalajara. La coordinación no se limita a la promoción turística, también contempla temas clave como seguridad y logística de traslado, buscando facilitar el flujo de visitantes entre ciudades.
Pero la estrategia no solo apunta al visitante foráneo. A nivel local, el Ayuntamiento busca que el Mundial se viva en las calles. Plazas públicas como la Plaza de Fundadores se convertirán en puntos de encuentro con transmisiones gratuitas de los partidos, apostando por generar un ambiente colectivo que acerque el torneo a quienes no viajarán a las sedes.
El enfoque también incluye la activación deportiva y social. Se prevé la organización de torneos de fútbol urbano en colonias, retomando el espíritu de las “cascaritas”, así como competencias dirigidas a jóvenes en el ámbito digital, con un torneo municipal del videojuego EA Sports FC 26. La idea es ampliar la experiencia más allá de la pantalla tradicional y conectar con nuevas generaciones.
Así, sin albergar partidos oficiales, San Luis Potosí intenta insertarse en la dinámica del Mundial desde otra cancha, la del turismo estratégico, la movilidad regional y la apropiación social del evento. Una jugada que busca traducirse en derrama económica y, al mismo tiempo, en una ciudad más activa durante la fiebre futbolera global