El modelo de propiedad fraccionada gana terreno en destinos turísticos del País. Sin embargo, su crecimiento avanza sin un marco regulatorio claro, lo que eleva riesgos para inversionistas y podría generar distorsiones en el mercado inmobiliario.
La propiedad fraccionada es un esquema en el que varias personas comparten la titularidad de un inmueble de alto valor -vacacional o residencial- y cada una tiene derecho a utilizarlo durante un periodo determinado.
Jenny Althair Rivas Padilla, presidenta de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), advirtió que este modelo ha comenzado a expandirse en México, particularmente en destinos turísticos, donde se comercializa como alternativa de inversión y descanso.
No obstante, señaló que su adopción también ha evidenciado vacíos en materia de regulación y capacidades operativas.
"Estamos observando una tendencia donde algunos desarrolladores adoptan el modelo como una estrategia de comercialización, sin contar necesariamente con la experiencia en operación ni con un mercado que respalde la demanda", explicó.
Indicó que, a diferencia de otras regiones como Europa, donde estos esquemas cuentan con reglas claras y mayor transparencia, en México aún no existe un marco normativo específico que garantice su correcta implementación.
"En Europa hay reglas claras y transparencia, lo que ha permitido que las inversiones crezcan con este tipo de instrumentos", comentó.
La representante del sector subrayó que no todos los proyectos inmobiliarios están preparados para operar bajo este esquema, ya que implica no sólo el desarrollo del inmueble, sino también su gestión bajo una lógica cercana a la industria hotelera.