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¿Vas a viajar con un bebé en avión? Esto debes saber antes de abordar
01 de Julio 2026 | Plano Informativo
Viajar con un bebé en avión puede parecer una misión complicada, pero con organización y la información correcta el trayecto puede ser mucho más llevadero. Desde los documentos hasta la pañalera, estos son los puntos que conviene revisar antes de llegar al aeropuerto.
Lo primero es confirmar las reglas de la aerolínea. Cada compañía puede tener políticas distintas sobre edad mínima, equipaje, carriolas o asientos especiales. Por ejemplo, Volaris indica que los bebés desde 7 días de nacidos y menores de 2 años pueden viajar en el regazo, aunque también permite comprar un asiento propio y usar una silla para auto aprobada para avión.
Aunque muchas aerolíneas permiten llevar al bebé en brazos, especialistas en seguridad recomiendan que, cuando sea posible, el menor viaje en su propio asiento con un sistema de retención infantil aprobado. La FAA señala que las sillas deben estar certificadas para uso en aviones y que portabebés, boosters o asientos sin respaldo no pueden usarse durante el rodaje, despegue o aterrizaje.
Otro punto importante es la edad y salud del bebé. La American Academy of Pediatrics señala que, aunque en general un recién nacido puede volar desde los 7 días, lo ideal es esperar de 2 a 3 meses cuando sea posible, ya que los aeropuertos y aviones aumentan la exposición a virus respiratorios. También recomienda consultar al pediatra si el bebé tuvo una infección de oído o cirugía reciente antes del viaje.
En cuanto a documentos, no des por hecho que por ser bebé no los pedirán. Para vuelos nacionales, las aerolíneas pueden solicitar acta de nacimiento, pasaporte o certificado de nacimiento para comprobar identidad y edad; para vuelos internacionales, el pasaporte es indispensable y, según el destino, también puede requerirse visa.
La pañalera debe ir preparada para retrasos. Lo recomendable es llevar más pañales, toallitas, cambios de ropa, bolsas de plástico, alimento y fórmula de lo que normalmente usarías durante ese tiempo. También ayuda empacar un juguete, manta o peluche familiar para que el bebé se sienta más tranquilo durante el vuelo.
Sobre líquidos y alimentos, en el AICM se permite llevar medicamentos, leche y alimentos para bebé cuando el menor viaja a bordo, siempre en cantidades razonables de acuerdo con la necesidad del pasajero y el itinerario. Además, no es obligatorio colocarlos en la bolsa plástica resellable como ocurre con otros líquidos.
La carriola también debe revisarse con anticipación. Algunas aerolíneas permiten llevarla hasta la puerta del avión para después enviarla al área de carga y entregarla al llegar al destino. Volaris, por ejemplo, contempla este beneficio sin costo adicional para quienes viajan con bebé.
Durante el despegue y aterrizaje, los cambios de presión pueden causar molestia en los oídos del bebé. Para ayudar, se recomienda ofrecer pecho, biberón o chupón, ya que la succión puede disminuir la incomodidad.
Finalmente, procura cambiar el pañal antes de abordar, llegar con suficiente anticipación y elegir horarios que se ajusten lo más posible a la rutina del bebé. Un vuelo con niños pequeños rara vez sale perfecto, pero planear con calma puede marcar la diferencia entre un trayecto caótico y uno mucho más tranquilo.