San Luis Potosí, SLP.- Lo que comenzó como una intervención para mejorar la movilidad en la calle Tuna Manza se convirtió en motivo de inconformidad entre habitantes de la zona, quienes cuestionan la calidad de los trabajos realizados por el Ayuntamiento de San Luis Potosí en el tramo comprendido entre Tatanacho y Juegos Olímpicos.
La principal denuncia se concentra en el retiro de secciones de concreto hidráulico que, de acuerdo con los vecinos, todavía se encontraban en condiciones funcionales y tenían un espesor aproximado de 20 centímetros. Los inconformes cuestionan que este material haya sido demolido si la superficie será sustituida por carpeta asfáltica.
A cinco semanas del arranque de los trabajos, también existe incertidumbre sobre algunos de los componentes anunciados originalmente para la rehabilitación. Habitantes aseguran que se contemplaban banquetas y alumbrado público, pero señalan que hasta ahora no tienen certeza de que ambas intervenciones vayan a concretarse.
Otra de las preocupaciones está relacionada con el espesor y resistencia de la carpeta asfáltica que será colocada. Los vecinos temen que una intervención insuficiente provoque deterioros prematuros y obligue posteriormente a realizar reparaciones sobre una calle donde previamente existían segmentos de concreto en mejores condiciones.
Las dudas alcanzan además el manejo del agua y el desagüe de la vialidad, aspectos sobre los cuales los afectados solicitan información técnica antes de que continúen los trabajos.
Según los denunciantes, al solicitar explicaciones al ingeniero Castañeda, identificado por ellos como responsable de la obra, la respuesta ha sido que los trabajos avanzan por etapas; sin embargo, consideran que esto no resuelve las interrogantes sobre los materiales, alcances y características finales del proyecto.
Por ello, habitantes de Tuna Manza hicieron un llamado al Ayuntamiento capitalino para transparentar el proyecto ejecutivo y explicar qué tipo de pavimento será colocado, cuál será su espesor y vida útil prevista, además de precisar si las banquetas, el alumbrado y las obras de desagüe permanecen contempladas.
Los vecinos señalaron que su exigencia no es detener la rehabilitación, sino garantizar que la inversión termine en una solución duradera y no en reparaciones posteriores.